menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Esperanza aprendida

26 0
05.04.2026

Nadie nos aclaró que el cerebro no está diseñado para hacernos felices. Nos vendieron una idea contraria y es hora de saber que el cerebro tiene una tarea específica: mantenernos vivos, y que para eso necesita hacer algo profundamente incómodo: recordarnos lo que dolió.

Sí, porque cuando recordamos eso que nos molestó, nos hirió o simplemente no nos gustó, podemos aprender sobre lo que nos hace felices, nos agrada, sobre lo que nos mantiene a salvo. Resultado final: experiencia aplicada gracias al conocimiento de lo que, en una generalidad, tiene perdón con el olvido.

El dientes de sable sigue acechando, pero tú ya sabes cómo evitarlo.

Por eso lo que nos hizo daño aparece una y otra vez, incluso cuando ya no está, y no, no es mala suerte, no es debilidad emocional, es biología.

La compleja jerarquía de necesidades

¿Cómo se suicida un Estado?

Gas natural, fertilizantes y seguridad alimentaria

Crucificados por la división

Perdió Trump, ganó Irán

Contrabando legal: la política que destruye la producción nacional

Oportuna esquizofrenia

Esa es la razón por la que los momentos difíciles se quedan por más tiempo, gravitando, convirtiéndose en monstruos medievales que corroen la memoria —como en un divino infierno, absurdo y quizás necesario, por decir lo menos—, para permitirnos sobrevivir.

Pero los seres humanos somos increíblemente multifactoriales y por eso no podemos abordar nuestra vida exclusivamente desde un solo ángulo; hay que darle la vuelta a esto y volver a masticar.

La mente archiva lo doloroso porque necesita asegurarse de que no lo repitamos.

Ese es el punto. El problema es que nadie nos dijo absolutamente nada sobre esto. Entonces crecemos suponiendo que estamos fallando, que sobrepensamos, que no hay solución…

Nos pasa alguna vez o todos los días y entramos en el........

© Revista Semana