Para hacer herraduras se necesita un herrero
Resulta diciente que Fecode, el sindicato más poderoso del sector educativo colombiano, haya renunciado a ejercer una oposición frontal al Gobierno de Gustavo Petro. Durante este periodo, los maestros han padecido las consecuencias de un deficiente modelo de atención en salud, impuesto como piloto de una reforma que pretendía extenderse a todo el sistema, y han sido testigos del desorden administrativo que ha afectado al Fondo Nacional de Prestaciones Sociales del Magisterio (Fomag). Sin embargo, pese a esas dificultades, el sindicato mantuvo su respaldo al Gobierno y prefirió la cercanía política a la defensa efectiva de sus afiliados.
La educación pública colombiana maneja recursos de enorme magnitud. Su presupuesto anual ronda los 90 billones de pesos, de los cuales cerca del 90 % se destina al pago de la nómina de aproximadamente 300.000 docentes, a las obligaciones del Fomag y al personal administrativo, compuesto por cerca de 50.000 funcionarios. Con esos recursos se atiende a unos 7,5 millones de niños y adolescentes en los niveles de preescolar, primaria y secundaria. El costo promedio anual por estudiante se aproxima a los 10 millones de pesos anuales: una cifra superior a la de Perú, Argentina y México; semejante a la de Brasil, e inferior a la de Chile.
El problema, por tanto, no consiste únicamente en cuánto se invierte, sino en cómo se utilizan esos recursos y qué resultados producen. Las pruebas Pisa han demostrado que existe una relación importante entre la inversión por estudiante y la calidad educativa. No obstante, el dinero, por........
