La querella monetaria
Las cuestiones monetarias, cuando se las debate con rigurosa información estadística y complejos modelos económicos, son difíciles de comprender por quienes carezcan de formación técnica; no obstante, es útil destacar algunos aspectos elementales que han sido ignorados en los agresivos debates abiertos por el gobierno nacional.
La moneda en circulación es un bien de uso público que a todos pertenece, al igual que las calles, los puentes y el alumbrado público. O con mayor rigor, que a todos debe pertenecer para conjurar la tentación secular de los gobernantes de usarla en su propio beneficio, bien fuere deteriorando la aleación de las monedas metálicas en tiempos pretéritos, ya en estos utilizándola como recurso para financiar el gasto público.
Esta es la razón por la cual los bancos centrales deben ser independientes del gobierno; si así no fuere, este podría acudir al banco de emisión para que, por la vía de créditos que se pagan con otros de mayor tamaño, financie sus programas de gasto en vez de hacerlo con impuestos. En casos extremos, llega el momento en que la moneda pierde su valor para el intercambio de bienes y servicios, y la población rechaza la envilecida moneda nacional. La hiperinflación es la causa de la dolarización, que es el fenómeno que ha sucedido en Venezuela, Cuba, Argentina y Ecuador en años recientes. Los gobiernos populistas, que son enemigos del imperio estadounidense, son los más eficientes promotores de su moneda. ¡Vaya paradoja!
No existe una razón objetiva y de validez universal que permita concluir que los directores del banco de emisión sean mejores servidores públicos que los presidentes y ministros de hacienda. Sin embargo, suele suceder, como consecuencia de un fenómeno de orden político, que ciertos gobernantes, ávidos de resultados inmediatos y apremiados por el calendario electoral, pretendan que la economía y el........
