Un terremoto y un solo país
Gustavo Petro le dejó una herencia funesta a Colombia: el otro, el que no piensa como yo, es mi enemigo. Toda su carrera política fue dividir, polarizar, romper y destruir. Nunca construyó nada, o quizás sí, esperanza, que luego en su gobierno se encargó de acabar. Quizás la única herencia del señor Petro, no tan funesta como la anterior, es que deja un espacio para empezar a construir una izquierda democrática que puede hablar con el contrario y que nada quiere tener que ver con esa que solo odia y que este señor y muchos de sus secuaces, que deberían estar en la cárcel, le quieren imponer a Colombia.
Colombia les contestó con un mensaje claro: somos un solo país. El terremoto mostró lo mejor de nosotros y ver esa cantidad de ayuda que rápidamente se entregó y la movilización de millones de colombianos que, sin chistar, ayudaron y entregaron desde cientos de miles de millones de pesos hasta una libra de arroz, deja una sensación de alivio, de alegría y de esperanza que no debemos permitir que estos vándalos de la política fulminen.
Eso es lo que quieren. Así se han comportado desde que empezó el nuevo Gobierno y, sobre todo, con el terremoto. Que es el fracking, que rugió la tierra o que el billón de pesos que entregaron las familias más ricas de Colombia es “una miseria”, es lo único que esta izquierda........
