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«El rebaño negro se regocija con un cinismo sin freno»

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14.02.2026

El título del artículo es un verso de un poema de Vladimir Ilʹich Lenin

El avance de los movimientos y partidos de ultraderecha en el mundo tienen un lugar común: encontraron y usaron los mecanismos psicológicos que hacen que los ciudadanos se decantan por expectativas que destruyen su propia fe en un futuro de comunidad de intereses, es decir, los hacen creer en la individualidad como centro, optando por la disociación de lo social.

Este estado mental de las masas pasa por el trauma de vivir en un sistema que los oprime sin concederles escape a sus miedos primarios; donde el terror se convierte en determinante de la existencia. El miedo a la pobreza que lleva a la pauperización de la vida; miedo a la delincuencia que precipita en la desesperación de ser víctima, ya no de la explotación del capital, si no del lumpen que puede arrebatar bienes, pero también la propia vida.

Este miedo es llevado al extremo por la repetición viciosa de actos delictuales hecho por los medios de comunicación corporativa, logrando hacerles creer que el único rol trascendente de la política es la seguridad pública.

La utilización del miedo lleva a la fase siguiente de la manipulación psicológica: al odio que se multiplica a través de opiniones cada vez más radicalizadas de desprecio a las clases sociales menos favorecidas.

El paso desde el miedo, como reacción pasiva al odio como reacción activa, corona los esfuerzos políticos de la derecha que ve la oportunidad en ofrecer un escape a este sentimiento totalizador con slogans de fácil digestión, en una simplificación que no pasa de ser un engaño de situaciones altamente complejas en sociedades que han sido abiertas a la globalización, misma que ha destruido las creencias y el sentido cultural particular.

La ultraderecha se presenta como un movimiento sin........

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