La política del resentimiento
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La política cambió de emoción dominante. Durante décadas la política apelaba a la esperanza, al progreso, al desarrollo, al futuro. Los discursos hablaban de crecimiento, educación, infraestructura, instituciones, estabilidad. Hoy el tono es distinto. Hoy la política gira alrededor del enojo, del agravio, de la culpa y de la confrontación. Ya no se moviliza a la sociedad con la promesa de construir algo mejor, sino con la promesa de castigar a alguien. La política dejó de ser el espacio donde se discute cómo mejorar un país y se convirtió en el espacio donde se decide a quién responsabilizar de todo lo que está mal. Ese cambio es profundo. Cambia la conversación pública, cambia el comportamiento de los políticos y cambia incluso la forma en que la sociedad se relaciona consigo misma.
Primero. La política del resentimiento funciona porque simplifica la realidad. Los problemas públicos son complejos: la inseguridad, la falta de crecimiento económico, la desigualdad, la corrupción, la mala educación, la falta de servicios de salud, la baja productividad, la informalidad, la debilidad institucional. Nada de eso tiene una sola causa ni una sola solución. Pero la política del resentimiento reduce todo a una historia sencilla: alguien tiene la culpa. Siempre hay un culpable. Los ricos, los........
