Cuenta la leyenda: Inglaterra da el zarpazo
¿De quién era el Esequibo? Lo que “Inglaterra compró” de holanda. El famoso mapa de Schomburgk. Venezuela no cuenta para el laudo arbitral. El vergonzoso Laudo de Paris.
Estamos de acuerdo en que los ingleses “nos arrebataron” el Esequibo con argucias, artimañas, abusos del más fuerte y componendas vergonzosas. Negarlo sería antipatriótico. Pero debemos tener el valor de preguntarnos si verdaderamente era nuestro. Si habíamos realizado un algún esfuerzo por ejercer nuestra soberanía. Si nos habíamos preocupado por tomar posición de sus puntos clave. Si alguna vez apoyamos a quienes trataron de incorporarlo a Venezuela. La verdad es que nuestros títulos de propiedad se basan en papeles. Y que éramos herederos de una corona que tampoco se preocupó demasiado. La soberanía no se negocia: SE EJERCE.
¿Quién se acuerda de nuestra vieja historia?
En 1.593 Antonio de Berrio, el fundador de la provincia de Guayana, comunica al Rey que ha tomado la posesión del río Moroco, Pomaron y Esequibo. Y qué? No había gente para colonizar ese importante territorio. Por fin en 1.616, los españoles establecen un fuerte en una isla del Esequibo que ahora se llama Kikoveral, que fue abandonado poco después y ocupado por los holandeses en 1.637. por el Tratado de Munster de 1.648, España reconoce la independencia de Holanda y la existencia de sus posesiones en la Guayana, que los holandeses habían ocupado como súbditos del rey de España. En 1.674, la Compañía Holandesa de las Indias Occidentales consigue el monopolio de la tierra y el comercio entre el Esequibo y el Pomeron. Y pasan muchos años sin que ni los holandeses ni españoles se arriesguen a adentrase en aquellas selvas inhóspitas.
El virreinato de Vieja Granada
Fue creado en 1.717 con capital de Santa Fe de Bogotá. Su límite oriental sería el Esequibo. Como dato de interés, recordamos que no hubo objeción por parte de Holanda, que ya ocupaba Surinam, Berbice y Demerara. Nadie se preocupó de ver hasta donde llegaba la ocupación española. El derecho se fundaba en un papel, pero los misioneros capuchinos se lo tomaron en serio, y ya en 1.724 se arriesgaron a fundar misiones en el interior, donde no había sino indios accoway y caribes casi siempre en guerra entre ellos. Las misiones de Suay, Queribura, Cuyuni, San José de Leonisa, Curabiri, Wenamu. Mutanambo, Curubo y Cumano, sufrieron los frecuentes saqueos. Los dos últimas destruidas por los holandeses, las otras por los caribes. Aprovechando que los españoles no llegaban al Esequibo, los holandeses levantaron un fuerte en el río Moroco, para recapturar a los esclavos fugitivos que tomaban esa ruta para entregarse a nuestros guayaneses, que los declaraban libres de inmediato. Pero también intentaron establecerse en el río Barima, y allí no duraron mucho. Una expedición española les expulsó de inmediato. De esa época es el mapa de Luis Surville, publicado en 1.778, que da a los holandeses la confluencia del Cuyuní y el Mazaruni con el Esequibo.
Napoleón lo estropea todo
Napoleón, en guerra contra toda Europa, ocupó Holanda y puso por rey a un hermano suyo. Inglaterra aprovechó la oportunidad para “liberar” a las colonias holandesas de Guayana del enemigo publico francés, y así ocupó las posesiones de aquel país en Demerara, Berbice y Esequibo. Los españoles echaron a los ingleses del río Moroco, pero estos se defendieron en el Pomeron.
Por la paz de Amiens, con Napoleón ya derrotado y preso en la Isla de Elba, Holanda queda restaurada. Pero Inglaterra se niega a devolverle las colonias de Demerara, Berbice y el Esequibo, en castigo por haberle permitido que un hermano de Napoleón llegara a ser rey de Holanda. Es como si se castigase a las víctimas por dejarse asaltar por los malandros. Para dar apariencia de legalidad de esa ocupación, Inglaterra obliga a Holanda a que le venda esas colonias, mas El Cabo, en el Sur de África, por 3.000.000 de libras esterlinas. Pero ese dinero tenía que ser utilizado obligatoriamente en levantar diques y fuertes dentro de Holanda pero que interesaban a la Gran Bretaña.
Los holandeses, a quienes ya no importaban los derechos del rey de España, el bobalicón Fernando Fernando VII, les no solo sus colonias, sino también todo lo que aparecía en el mapa de Luis Surville hasta el Caroní, aunque ni siquiera hubieran visitado esas tierras: Upata, Tumeremo, El Callao, Guasipati, El Miamo, El Manteco, y el Palmar, con iguales derechos hubieran podido incluir en la venta a Cumaná y La Victoria.
Si hay oro, debe ser de Gran Bretaña
De momento, Inglaterra no se tomó en serio la venta holandesa, pues era evidente que incluía territorios de España. La cosa empezó a cambiar a partir de 1.824, cuando se descubre el oro en el Callao y después en otros lugares. Esa zona “tenía” que ser británica, porque Dios no iba a regalar semejante riqueza a un pueblo de levantiscos, alborotadores y desorganizados, aunque estuviesen libertando del yugo español a buena parte de América
Aparece Schomurgk
Era un explorador prusiano (otros dijeron que era austriaco) con el ánimo y la resistencia de los aventureros españoles del siglo XVI, especie de dinosaurios ya extinguida y no suficientemente apreciada. Se ofreció al gobernador de la colonia británica en el momento oportuno: cuando el Colonia Office pedía un mapa de los límites de las posesiones inglesas. Era el personaje adecuado. Le dieron una modesta ayuda (al fin y al cabo, era germano y no ingles) y le enviaron a descubrir lo que hubiera.
Schomurgk, era mas resistente de lo que se esperaba y pudo presentar un mapa, en 1.835, donde aparecían los puestos que alguna vez habían sido holandeses, sin hacer referencia a que también habían sido antes y después españoles. Según ese mapa, la colonia británica arrancaba en el río Pomerón, bajaba por el Esequibo hasta la confluencia con el Cuyuní y Masaruni. Desde allí, la frontera sería el mismo río Esequibo, por donde subía hasta la confluencia del Rupununi. Ni una sola palabra de las cuencas del Cuyuní y el Mazarui, que las estimó sin duda alguna venezolana. Este atrevido explorador prusiano mereció todos los honores en Inglaterra. Fue empleado por el Foreign Office y armado caballero. A partir de entonces, dejo de ser objetivo o neutral en materia de límites. En 1.841 Venezuela protesto ante la Gran Bretaña porque Schomburgk había hecho colocar unas insignias reales en la boca del Barima. Lord Aberdeen envió una comunicación a nuestro gobierno diciendo que aquellos postes no indicaban toma de posesión sino “puntos de referencia” pero el recién nacionalizado inglés y con título de Sir escribe que puso las señales “como testimonio de los derechos de Su Majestad a esos limites occidentales colonia de la Guayana Britanica”.
La oportunidad para dar un buen zarpazo
Sir Schomburgk quiere hacer mas méritos, el 23 de octubre de 1.841 escribe al gobernador Light recomendando la instalación de un fuerte que domine la entrada la entrada al Orinoco. Será precisamente en Punta Barima. Dice así “El Gobierno de Venezuela, con su actual organización, bamboleando en sus relaciones........
