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Cuenta la Leyenda: Caracas la ciudad que no vuelve

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22.07.2026

Por espacio de más de cuatro siglos, Caracas no pasa de ser un caserío rodeado de florestas y cañamelares, así la observaba el historiador Oviedo y mucho mas tarde Depons y Humboldt. Su privilegiada situación al pie del Ávila, así como lo agradable de su clima y la fertilidad de la tierra debieron influir en el ánimo de los moradores para no abandonarla pese a la furia desencadenada de los terremotos que cada sesenta años la embargan de espanto o de las pestes que periódicamente hacen estragos en la población.

Así llega el 19 de abril del año 1.810 la cruenta lucha por la independencia, que iría a durar 11 largos años, termina por reducirla a sus más mínimas proporciones.

Al promediar el siglo XIX, se produce en el mundo la llamada revolución industrial, los ecos o repercusiones de este gran movimiento no tardan en presentarse con el telégrafo cuya primera línea entre Caracas y la Guaira comienza a funcionar en 1856, viene después el ferrocarril, la luz eléctrica, el teléfono, el automóvil y el avión. El piloto norteamericano Frank Boland evoluciona sobre el Municipal con un biplano el 29 de septiembre de 1912. Pronto iba a brotar el petróleo. La naturaleza había puesto bajo tierra sobrados medios económicos con los cuales la ciudad recuperaría en solo 30 años el tiempo perdido durante varios siglos, Nadie podía sospecharlo.

A partir de aquel momento empieza a operarse el milagro de la transformación. Por doquier caen tapias y ventanas voladas. El corral de las antiguas moradas se convierte en calles o estacionamientos. Desapareciendo añosos tamarindos, y bucares. El historiador Páez Pumar logra salvar dos MIJAOS. (planta similar al plátano y sus hojas son las mejores para la envoltura de las hallacas) Desde su garita en el Concejo Enrique Bernardo Núñez contempla la acción dinámica de los tractores, es el fin de la Ciudad de los Techos Rojos.

“A pesar de sus cuarenta mil automóviles y de sus cuatrocientos mil habitantes, de gran numero de bares, boîtes, dancing, restaurantes, cines, hoteles y reservados, Caracas tiene de noche cierto aire conventual, comenta en 1942 (año de mi nacimiento) el celebrado autor de “Cubagua”__Las ventanas están cerradas, las calles desiertas. Se escucha el toque de Animas. Hay esquinas y portales con cruces y hornacinas, al norte, el Ávila, se........

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