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Guayana Esequiba: la pretensión procesal de la contraparte carece de asidero

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26.01.2026

Frente a las próximas determinaciones jurisdiccionales de la Corte Internacional de Justicia debemos estar expectantes, en absoluta solidaridad como país; para no incurrir en errores gravosos que puedan causarnos mucho más daño, del que hemos arrastrado desde aquella fecha de ingrata recordación, cuando se nos desgajó una séptima parte de nuestra geografía nacional.

Entendemos que las divergencias y diferenciaciones, al parecer condición casi natural de los seres humanos, siempre van a aflorar por cualquier cosa; no obstante, la presente circunstancia por la que atraviesa la Patria nos obliga a pensar, con bastante inteligencia.  Surge una interrogante inevadible.

¿Qué debemos hacer y bajo cuáles estrategias nos comportaremos -uniforme y simétricamente- ahora cuando la Sala está conociendo el fondo del litigio?

Pleitos internos siempre tendremos; pero, en este asunto litigioso concreto, la unidad que exhibamos al resto del mundo demostrará que somos dignos herederos de las glorias y conquistas históricas de nuestros próceres e insignes libertadores.

Tal elemento constituyente básico conforma la primera demostración de nuestra fortaleza probatoria, con la cual procederemos a reivindicar todo ese inmenso costado este que nos han usurpado.

Otro factor a considerar, no menos interesante, es la toma de conciencia y el determinante involucramiento de civiles, militares, estudiantes, académicos, políticos, empresarios, obreros. Compatriotas de los distintos cuerpos sociales, de todos quienes llevamos suficientemente acendrada la venezolanidad. Preparados para dar y recibir –con transparencia— las informaciones que han venido dimanando desde la Corte Internacional de Justicia, donde se dirime procesalmente la precitada controversia.

En las subsiguientes fases a desarrollarse- en este trimestre- es decir, las alegaciones y las pruebas preconclusivas,  por ante el Cuerpo Sentenciador; la comparecencia de Venezuela tiene que ser indiscutible e indudable, con nuestra densa alforja de Títulos (que no admiten pruebas en contrario) que presentaremos para la examinación e investigación.

Nuestro legajo de documentos dejará sentado válidamente que no hemos despojado nada a ningún país, ni pretendemos hacerlo; y que el írrito y nulo Laudo Arbitral de París, del 03 de octubre de 1899, ha sido siempre un inexistente y vergonzoso adefesio jurídico que jamás debió considerarse como oponible para nada y menos referente jurisprudencial en el Derecho Internacional Público.

Prestemos atención de lo que la contraparte ha venido haciendo sin escrúpulos.

En casi todos los medios audiovisuales de Guyana ha aflorado, en los últimos meses, una sibilina y machacona campaña de (des)información, cuyo contenido apunta a hacerle creer a la población que habita en la “Zona en Reclamación” que Venezuela no posee los recursos argumentativos probatorios de nuestra contención; y que, por tales motivos, le habíamos estado rehuyendo al arreglo judicial, como “expedita   alternativa” que ellos presentaron en la........

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