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¡Él es el malo!

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23.03.2026

Se compra un carro nuevo o usado para cambiar el que tenía, porque estaba viejo, dañado, obsoleto, muy pequeño o porque buscaba algo mejor. Muy rara vez la gente compra un carro para volver a tener el que tenía antes, porque uno quiere mejorar, cambiar, avanzar.

Lo mismo pasa con la ropa, el celular, el colchón e incluso con la pareja, entonces es por lo menos absurdo que los candidatos presidenciales estén dedicados a vender la idea de volver al pasado: Cepeda nos promete volver a los ochenta, donde la falta de libertad era la regla, y Valencia y De la Espriella prometen acabar con todo lo que cambió Petro. No, no es así.

Deben prometer un futuro, no un pasado, no una venganza, no una justicia social, ni mucho menos “hacer trizas el cambio”.

Lejos de defender al actual gobierno, lo que quiero resaltar es que para aumentar su bloque de votantes deben plantear un sueño, una promesa, una idea, un camino.

El marketing político comúnmente usa la polarización para dividir a los votantes en dos y así cada bando pueda señalar al otro de “malo”, “salvaje”, “corrupto”.

El buen marketing político se hace por años, creando una narrativa positiva para que las personas no se vean representadas en el candidato, sino que se vean en el sueño y camino que ellos proponen.

La mal llamada izquierda lo ha hecho en diferentes latitudes, desde un punto de vista de la venganza, del rencor, o bien, desde la desventaja, la diversidad, la injusticia, la desigualdad, apoyada en el mundo ideal, las ilusiones y las ideologías: si no tienes, es culpa de los otros y nos vamos a vengar.

La mal llamada derecha ahora se para en el mundo de la creación de riqueza, de la productividad, de los datos, de la historia, de la Patria, de la identidad, apoyados más en los hechos, lo demostrable, lo fáctico: lo que es real. Así, si no tienes, puedes tener si te esfuerzas y puedes ser más y mejor.

Esta batalla entre lo ideal y lo real, lo soñado contra lo posible, causa dos discursos que se alejan, donde en uno el Estado proveerá todo y ajustará los desequilibrios, en el otro el Estado debe permitir que cada uno avance según su propio esfuerzo y determinación.

Lo curioso es que el Estado ideal requiere de los que crean riqueza para financiar sus promesas. Por esto, es momento que todos los candidatos dejen de señalarse como buenos y malos, de convertir a sus contendores en “el otro a vencer”.

Deben convencer a los electores de que ellos tienen una visión de país, un sueño, un proyecto, que representa la esperanza del ciudadano y no el ego de un candidato que quiere tener y mantener el poder.

*** Nota: RADDAR llega a sus 20 años siendo testigo de cómo Colombia pasó de tener consumidores básicos a ser exigentes, atentos, formados y con más capacidad de compra. ¡Qué bello viaje! Gracias por la confianza de estas dos décadas.

Camilo Herrera Mora

Fundador de Raddar


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