¡Él es el malo!
Se compra un carro nuevo o usado para cambiar el que tenía, porque estaba viejo, dañado, obsoleto, muy pequeño o porque buscaba algo mejor. Muy rara vez la gente compra un carro para volver a tener el que tenía antes, porque uno quiere mejorar, cambiar, avanzar.
Lo mismo pasa con la ropa, el celular, el colchón e incluso con la pareja, entonces es por lo menos absurdo que los candidatos presidenciales estén dedicados a vender la idea de volver al pasado: Cepeda nos promete volver a los ochenta, donde la falta de libertad era la regla, y Valencia y De la Espriella prometen acabar con todo lo que cambió Petro. No, no es así.
Deben prometer un futuro, no un pasado, no una venganza, no una justicia social, ni mucho menos........
