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Rafael Blasco García: «La involución de la verdad y la bondad»

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16.02.2026

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Rafael Blasco García: "Una mirada a nuestros mayores"

El ser humano, en su investigación empírica del mundo, sigue sintiendo el vacío y la oscuridad. El pensamiento sereno y claro del hombre ilustrado se encuentra en retroceso. La sociedad más comunicada de la historia padece de profunda soledad. “La soledad me salva de estar solo”, decía Caballero Bonald en un hermoso verso, abordando la soledad como una forma de compañía o refugio intelectual ante la superficialidad imperante. La sociedad está viviendo el humillante destino de encadenarse a doctrinas y pensamientos miméticos. La promiscuidad entre verdad y mentira se manifiesta como el fenómeno de la posverdad, en el que se diluye la realidad de la vida. Vivimos una época de engaño universal. El actual desasosiego viene siendo el resultado de una carencia ontológica que muestra el vacío del “ser”. La involución de la verdad y la bondad se hace evidente en Occidente. El creciente individualismo, la soledad y el narcisismo nos acercan al extravío del significado existencial. La pérdida de fe en valores sólidos ha desembocado en una crisis que sumerge a la sociedad en un mundo más efímero que nunca, priorizando la inmediatez de la satisfacción. Vivimos una cultura desilusionada que está demandando fortalecer la bondad y la espiritualidad. La cultura puede ser adquirida por cualquier ser humano, pero sus frutos solo prosperan donde la sensibilidad muestra su tierra fértil, orientando los conocimientos hacia propósitos generosos y constructivos. El adormecimiento de la bondad refleja el escepticismo de una sociedad desorientada, marcada por la intolerancia y la polarización. La generalización de Internet, como medio de información, además de conspirar contra la prensa escrita, ha contribuido a la dificultad de encontrar la verdad, que busca voz sin hallarla. De otro lado, la lógica imperante del beneficio comercial está provocando una quiebra generalizada de valores, hasta el extremo de propagar una plaga de nihilismo y desconfianza social. El amarillismo descarnado, la aculturación y el corporativismo se imponen por encima del bien y del mal entre soflamas en defensa de la libertad de expresión, dando patente de corso para manejar la verdad y la mentira a la carta. Una sociedad que no defiende a ultranza la verdad carece de su pilar fundamental, y es una sociedad final e incapacitada para practicar la virtud. La polarización que padecemos es evidente, como lo es el mercadeo oportunista del gobierno para seguir en el poder. La ingeniería política, ante su incompetencia, parece poner su fe en el horóscopo. Por otra parte, el........

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