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España arde para servir a los pelotazos de los parques de energía eólica y fotovoltaica

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20.07.2026

Suena fuerte, pero es una realidad tan dura, que cerramos los ojos para no verlo. Nos están engañando con el calor y los fuegos. Lo venimos diciendo a lo largo de los últimos diez años, pero no queda otra que desempolvar el archivo cada cierto tiempo. Lo del cambio climático es una falacia que está dando lugar a una gran estafa de ámbito global. No es de extrañar el silencio de los medios oficialistas y pagados por los gobiernos, pero no se entiende que la prensa libre, que tanto está trabajando en el ámbito del periodismo político, sacando a relucir, minuto a minuto, las vergüenzas del gobierno más corrupto de la historia, se trague esta gran patraña, que ya ha alcanzado rango de religión, con sus propios dogmas indiscutibles. ¿O lo saben y lo están ocultando?

Es incomprensible que no se investigue la corrupción que esconde este tupido velo de dimensión internacional, gestado en sospechosos think tanks que nutrieron el monstruo de la Agenda 2030, impuesta a través del Foro de Davos y la prescindible y corrupta ONU y sus organismos internacionales. Claro está, con la connivencia de los politicastros de turno que, lejos de luchar por el bien de la ciudadanía, sirven a sus propios intereses, a sus egos, y a lejanos amos.

Es innegable que el clima cambia, pero no a petición o conveniencia política o geopolítica, sino a lo largo de cientos, miles o millones de años. Pero es cierto que, a través de la geoingeniería se puede modificar el clima, y de hecho ya se está haciendo. Hace décadas que en la web de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos se puede acceder al informe “Poseyendo el clima para 2025”, en el que se leen perlas como estas:

“La modificación climática puede dividirse en dos grandes categorías: supresión e intensificación de patrones climáticos. En casos extremos, se trataría de crear patrones climáticos totalmente nuevos, la atenuación o control de tormentas severas, o incluso la alteración global del clima, de enorme alcance y/o de larga duración […]. Las tecnologías de modificación climática podrían conllevar técnicas que incrementen la liberación de calor latente en la atmósfera, que aporten vapor de agua adicional para el desarrollo de nubes, una mayor superficie y calor a la baja atmósfera, todo lo cual redundará en el aumento de la inestabilidad atmosférica”. Es solo un pequeño extracto.

La fecha ha vencido. ¿Se puede modificar el clima en la actualidad? La respuesta es afirmativa; y no solo Estados Unidos, sino otras naciones. China no es ajena a estos experimentos climáticos.

Esto causa escalofríos y lleva a hacerse las siguientes preguntas: ¿Tiene el ciudadano derecho a saber en qué gasta la OTAN sus fondos? ¿Se pueden hacer estas maniobras climáticas a espaldas de los ciudadanos? ¿Estamos aportando dinero a la OTAN creyendo que es para defensa y, en realidad, es para nuestro propio exterminio? Los “rayados” que vemos a diario en nuestros cielos son producidos por aviones –y no precisamente de pasajeros o comerciales–, dependientes o con la anuencia de la Alianza Atlántica. Hay que decir, en honor a la verdad, que podrían respondernos que todo está publicado. Y, en efecto, si no todo, sí una buena parte de los “proyectos”, algunos inconfesables y muy maquillados, son........

© Periodista Digital