Al papa no le gustan los gobiernos de derechas y Donald Trump no quiere un papa de izquierdas
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El relato de la izquierda radical contagia a gran parte de la derecha, equidistante, buenista y siempre preocupada por el qué dirán. No tener ideas propias o no atreverse a expresarlas es una tara a la vez que una desgracia, sobre todo, en política, donde las posiciones deben estar claras. Es frecuente que la derecha, por miedo a los titulares de los medios militantes de la izquierda, navegue en la indefinición o siga la estela que dejan los progres. ¡Y eso desubica y da mucha rabia! ¿Con esas pilas piensan salvar a España de la demolición?
No cabe duda que el personaje del momento es Donald Trump, y manifestarse contra él, sus acciones y declaraciones es posicionarse en la línea de lo políticamente correcto. El pensamiento único así lo dicta. Lo último es el rifirrafe con el papa León XIV, de lo que muchos hablan sin tener mucha idea del trasfondo y todo lo que encierra. O lo saben, pero se hacen los tontos para justificar su campaña en contra. Está claro que el pontífice tiene una tendencia izquierdista más que preocupante. Si la izquierda lo aplaude, malo, malo, malo.
En los días previos al fallecimiento de Francisco decíamos que no queríamos un continuador; que la Iglesia necesitaba soltar el tinte masónico que, por desgracia, había llegado con Bergoglio y que tocaba, por tanto, un papa conservador. La misma noche de la elección de León XIV, y escuchadas sus primeras declaraciones a favor de su antecesor y dispuesto a continuar con los puentes por él tendidos, publicamos un artículo manifestando mucha desconfianza. Nada que ver con Robert Sarah, Péter Erdö, Willem Eijk o Raymond Burke, nuestros preferidos, pero comprometiéndonos a rectificar si fuera necesario. No lo hemos hecho, ni creo que lo hagamos, y eso nos duele. León XIV ha demostrado ser Francisco II. Veamos algunos párrafos del texto que Donald Trump le dirige al papa en su red Truth:
“El papa León es débil en materia de delincuencia y pésimo en política exterior. Habla del miedo a la Administración Trump, pero no menciona el miedo que tuvieron la Iglesia católica y todas las demás organizaciones cristianas durante el covid cuando arrestaban a sacerdotes, pastores y a todo el mundo por celebrar servicios religiosos, incluso al salir al aire libre y mantener una distancia de tres o incluso seis metros”.
En lo que se refiere a delincuencia, a pesar de la consigna vaticana de guardar silencio ante las dictaduras de izquierda hispanoamericanas, donde persiguen, encarcelan, torturan y asesinan con total impunidad, es conocida la discrepancia del pontífice con las políticas de Nayib Bukele, a quien se enfrentó e increpó por haber encarcelado a miles de pandilleros asesinos, convirtiendo a El Salvador en uno de los lugares más seguros del mundo, donde se puede pasear libremente y los niños juegan en la calle sin miedo a que los maten.
Resulta curioso que el presidente Trump aluda al trato dispensado por la Iglesia a sus feligreses durante la covid, con el fin de cumplir las órdenes de quienes estaban llevando a la humanidad a un experimento indigno de control de masas. Recordamos con dolor a Francisco recomendando la vacunación masiva. Pero también existen imágenes de vídeo del cardenal Prevost, hoy León XIV defendiendo la vacuna y recomendándola. Es decir, quien se deje pinchar es mejor cristiano. La Iglesia nunca debe seguir las directrices de plutócratas como Soros, Gates, Rockefeller, a través de la ONU, a la que financian, y de sus marionetas políticos. La Iglesia no estuvo a la altura; lo dijimos en su día, y nos llama la atención que Trump se lo recrimine ahora al papa. Por no hablar de otras cuestiones en las que Francisco claudicó ante los oligarcas, como el cumplimiento y apoyo a la Agenda 2030, que incluye la falacia del cambio climático y el culto al planeta, que plasmó en su criticada encíclica Laudato Si.
“No quiero un papa que piense que está bien que Irán tenga un arma nuclear; no quiero un papa que piense que........
