¿Seremos capaces de combatir la corrupción y erradicarla o nos convertiremos en la Venezuela de Europa?
No sé si alguien tiene una respuesta a esta difícil pregunta, y otras similares que nos hacemos en este momento aciago, gobernados, presuntamente, por una organización criminal; y no es metáfora, sino texto de auto judicial. Vivimos momentos políticos apocalípticos que ni por asomo imaginamos hace solo unos años. Y la distopía va in crescendo a un ritmo que espanta. ¿Estaremos a tiempo de acabar con las tramas de la organización criminal que nos gobierna o estaremos condenados a ser la Venezuela de Europa? Hace mucho tiempo que plasmamos este pensamiento inquietante. Ese fue y sigue siendo el plan del corrupto equipo de la Moncloa, hecho que nos llegó por sorpresa; justo igual que hace 27 años a los venezolanos, que nunca habían imaginado que su país podría llegar a ser una Cuba comunista. Decían que el pueblo no lo consentiría. Aquí, algunos bienintencionados creyentes en el globalismo suelen decir lo mismo: “… imposible, Europa no lo permitirá”. ¡Qué candor! ¡Como si les importáramos algo a esos sátrapas delirantes sobre pactos verdes y bajas emisiones! Ojalá pudiésemos perderlos de vista y decirles “hasta nunca”.
Entre tanta prevaricación, cohecho, estafa y abuso de poder generalizado, una luz de esperanza parece encenderse tenuemente. No sé si será la necesidad de creer, pero es una realidad que las últimas semanas están siendo de vértigo, con noticias sobre la banda gobernante y sus proxis, mañana, tarde y noche. Por fortuna, salvo algunos traidores, merecedores de un consejo de guerra, las fuerzas del orden están trabajando rectamente, y los jueces no dejan de engrosar la lista de imputados. Nunca nos habían dado tantas alegrías seguidas, lo cual acrecienta la esperanza de que no todo está perdido y que los mafiosos pagarán sus culpas. Sin embargo, no podemos evitar un sentimiento profundo de tristeza y pesimismo cuando aflora la evidencia del cáncer sistémico extendido a todas las instituciones del Estado. En estos momentos de atasco, se echa en falta una Justicia más ágil, con más medios técnicos y humanos. La UCO y la UDEF necesitarían ampliar la plantilla de agentes, pero ni P Punto S Punto ni el ministro del Interior están por la labor. Más bien, a Sánchez y a Marlaska les sobran los efectivos del cupo. Si pudieran harían lo mismo que con el grupo OCON-Sur, todo un regalo a los narcotraficantes y demás gentuza del hampa.
Hablando del hampa, no se entiende la sorpresa que muchos se han llevado con Zapatero. ¿Tanto nos falla la memoria o es que aún no hemos entendido su papel en el colapso de España? Desde el principio demostró ser un ser resentido, desequilibrado, cruel y despreciable, revestido de una falsa capa de amabilidad y simpatía. Y lo que pocos imaginaban –y en esto no les falta razón– es que fuese un puntal tan destacado en ámbitos del crimen organizado internacional. Conocíamos algunas de sus andanzas venezolanas y chinas, y que estaba siendo investigado en Estados Unidos, pero, por lo que........
