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Perseguir a Francesca Albanese, perseguir la justicia internacional

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08.05.2026

Desde hace meses, Francesca Albanese se ha convertido en objetivo prioritario de una campaña internacional de intimidación política, mediática y diplomática destinada a desacreditar su trabajo y silenciar sus denuncias sobre la situación en Palestina. Ataques personales, acusaciones de antisemitismo, presiones institucionales, amenazas y sanciones forman parte de una estrategia cada vez más agresiva contra quien, desde el marco de Naciones Unidas, ha documentado con rigor jurídico y precisión política los crímenes cometidos contra la población palestina. Pero Albanese no está sola en esta persecución. Jueces y fiscales de la Corte Penal Internacional que investigan posibles crímenes de guerra y de lesa humanidad están siendo igualmente objeto de sanciones y amenazas por parte de Estados Unidos, en un intento evidente de condicionar y obstaculizar la acción de la justicia internacional.

Lo que estamos viendo es extraordinariamente grave. No se trata únicamente de desacreditar a determinadas figuras incómodas, sino de lanzar un mensaje disciplinador a toda la arquitectura internacional de derechos humanos: quien ose investigar a Israel será castigado. La ofensiva contra Albanese y contra la Corte Penal Internacional constituye un ataque frontal contra el derecho internacional y contra el sistema de garantías construido tras la Segunda Guerra Mundial precisamente para impedir que la impunidad de los poderosos prevaleciera sobre la protección de la vida humana.

La estrategia no es nueva, pero sí adquiere una dimensión inédita por la crudeza con la que se despliega. Se trata de deslegitimar a Naciones Unidas, desacreditar a la Corte Penal Internacional y convertir en sospechosas a las voces que documentan la devastación sistemática de Gaza y la violencia estructural ejercida durante décadas contra el pueblo palestino. Es la lógica de la intimidación elevada a política exterior.

En este contexto, la figura de Francesca Albanese resulta especialmente incómoda. No porque sus informes sean panfletarios o ideológicos, como pretenden presentar quienes la atacan, sino precisamente porque están construidos sobre una documentación rigurosa, exhaustiva y jurídicamente sólida.........

© Público