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La recomposición de las derechas radicales europeas tras Orbán

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16.04.2026

Durante más de una década, Viktor Orbán no fue solo el primer ministro de Hungría. Fue, sobre todo, el arquitecto de un modelo político que aspiraba a trascender sus fronteras, la "democracia iliberal". Un sistema que combina elecciones formales con un control progresivo de las instituciones, los medios de comunicación y la sociedad civil, todo ello envuelto en un discurso de soberanía nacional, identidad cristiana y rechazo frontal al liberalismo político.

Ese modelo, cuidadosamente construido desde 2010, encontró eco mucho más allá de Budapest. Fue celebrado, replicado y adaptado por una constelación de actores políticos e intelectuales que buscaban redefinir la derecha contemporánea en clave posliberal. La derrota de Orbán marca, por tanto, mucho más que un cambio de ciclo en Hungría que abre un proceso de reorganización profunda de las derechas radicales en Europa y que redefine sus vínculos con el trumpismo estadounidense.

El golpe ideológico al trumpismo europeo y el desmoronamiento de una red transnacional

De este modo, para el universo político articulado en torno a Donald Trump, la caída de Orbán supone un golpe fundamentalmente ideológico. Durante años, Hungría fue presentada como la prueba empírica de que era posible construir un orden político alternativo al liberalismo dominante sin renunciar formalmente a la democracia. Budapest se convirtió, así, en un laboratorio político y en un punto de peregrinación.

Intelectuales posliberales como Patrick Deneen encontraron en el modelo húngaro una materialización de sus tesis contra el liberalismo. Figuras mediáticas como Tucker Carlson retransmitieron desde Budapest una narrativa de éxito conservador frente a la decadencia occidental. Rod Dreher se instaló en la capital húngara, mientras que Gladden Pappin siguió un camino similar. Incluso la influyente Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC) decidió internacionalizarse y celebrar ediciones en Hungría, en un gesto de respaldo explícito. El mensaje era claro, quedaba demostrado que el conservadurismo podía abandonar las reglas del juego liberal y, aun así,........

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