El precio del miedo: lo que Ceuta nos enseña sobre nosotros mismos
Los acontecimientos vividos en Ceuta el pasado 30 de julio, con la entrada masiva de miles de personas en apenas unas horas, exigen una reflexión que vaya más allá de las causas inmediatas del suceso. Es tentador y hasta cierto punto inevitable preguntarse qué lo motivó. Puede ser una crisis diplomática con Marruecos, o una guerra híbrida promovida por Israel y Estados Unidos, o la desesperación de quienes huyen de la pobreza o el conflicto, en busca de una vida mejor. Pero centrarse únicamente en el origen del fenómeno corre el riesgo de dejar en un segundo plano una pregunta más incómoda y, a mi juicio, más urgente; ¿qué efecto tendrá este episodio en la sociedad española y en el rumbo político del país?
Porque las causas, sean las que sean, probablemente respondan a una suma de factores estructurales y coyunturales difíciles de desentrañar en caliente. Lo que sí podemos observar con más claridad son las consecuencias que este tipo de sucesos suele desencadenar en la opinión pública y, por extensión, en la agenda política.
La experiencia reciente en Europa nos ha enseñado un patrón que se repite con inquietante regularidad y es que cada........
