La ultraderecha y la glorificación de los justicieros
El pasado 15 de julio, el Tribunal de Casación italiano —equivalente al Tribunal Supremo español— confirmó la condena a catorce años y nueve meses de prisión para Mario Roggero, joyero de 72 años de la región del Piamonte. Tras un largo periplo, el tribunal rechazó el recurso de la defensa del joyero, que alegaba que este actuó en legítima defensa el 28 de abril de 2021, cuando sufrió un atraco en su joyería y asesinó a dos de los ladrones mientras se daban a la fuga.
A pesar de que pocos juristas cuestionan la resolución judicial y de que los tribunales no han hecho más que aplicar una ley ya reformada en 2019 por el propio Salvini, cuando era ministro del Interior, para ofrecer más garantías a quien se defiende, el Ejecutivo ha salido en tromba a criticar la decisión del Tribunal de Casación. De esta forma, ha convertido a Roggero en el nuevo símbolo de la ultraderecha italiana, que encarna su discurso de línea dura en materia de seguridad. Así, la primera ministra, Giorgia Meloni, agudizaba su enfrentamiento con el poder judicial al calificar la sentencia de 'desproporcionada' y abrir un debate sobre los límites de la legítima defensa en el que, cómo no, ha intervenido Elon Musk, publicando en su red social: "¡Es una locura! Son el juez y el fiscal de este caso los que se merecen esta condena".
Lo único cierto es que, en el debate sobre la sentencia a Roggero, poco importan las razones judiciales de su condena. Este caso se ha convertido en un elemento fundamental de la disputa política italiana a menos de un año de las próximas elecciones. El ascenso del nuevo partido ultraderechista Futuro........
