¿Sería tan amable de ponerse la camiseta?
Nada, eso. Que se ponga usted la camiseta, si no le supone un problema. Considérelo una cuestión de cortesía, formulada en términos estrictamente cívicos y sin ánimo de incomodarle, al ser usted, por otra parte, anatómicamente fornido. El caso es que sus pelillos de usted —mayormente los axilares—, a buen seguro pelillos de Wisconsin o Wichita, o de algún lugar perdido del medio oeste, pelillos expats, churretosos pelillos de la Baja Sajonia, unos y otros, que han llegado hasta nosotros quién sabe si por carretera, en avión, atravesando el Atlántico o a caballo, y que ahora, fruto de la hospitalidad de........
