El papa León XIV frente al mundo despiadado
Entre toda la basura que se publica, la falta de autoridad moral y, en general, el declive de la palabra y el sentido en la era contemporánea, leer al papa León XIV se torna un refugio digno de agradecimiento. Su primera encíclica, Magnifica humanitas, publicada días antes de su visita a España, analiza con precisión de cirujano un malestar colectivo que escritores y filósofas llevan tiempo diseccionando. Lo hace, claro está, valiéndose de los postulados de la Iglesia católica, una que continúa la senda de justicia social marcada por el papa Francisco y que interpela, no obstante, a todas las personas a quienes el mismo León XIV considera "compañeros de camino", en su pluma: cualquiera que busque "la verdad, la bondad y la belleza". ¡Qué tiempos difíciles para tales conceptos tan malogrados! Y, sin embargo, cuán necesarios son como mecanismos de compensación para el mundo despiadado que sufrimos.
El pontífice parte de dos metáforas bíblicas que iluminan el texto a modo de contraposición entre lo correcto y lo errado; por una parte, el proyecto megalómano ejemplificado en la Torre de Babel, la pretensión de alcanzar el cielo homogeneizando la riqueza cultural de los pueblos; por otra, la reconstrucción de Jerusalén que impulsa el judío exiliado Nehemías mediante la asignación de trocitos de muralla a distintas familias. Serán ellas........
