Los últimos aires Carnavalescos…
Me parece una alegórica coincidencia que, en estos últimos aires carnavalescos, se vengan dando los quehaceres de esas fervorosas campañas políticas, pareciera que el carnaval no termina con las últimas entradas de “pandillas copleras” en los más pintorescos pueblitos del valle Cochala, aún no concluye su afán, no por sus tiempos, si no por sus significancias, en carnavales todo se vale; el desborde, la fanfarria, la alegría incontrolable, los deseos ocultos y sublimes, la mofa de nuestras desgracias convertidas en júbilo compartido, medio en serio y medio en broma. Estos aires de campañas proselitistas alargan el carnaval, seguimos viendo pandillas organizadas –ya no coplean como en el valle-, podríamos denominarlas “pandillas politiqueras”, sin agraviar (claro está); la fanfarria, el despilfarro, y reírnos de nuestras desgracias, continúan, es que, en campaña también ¡todo se vale!
Me permito, en estos tiempos “Policarnavalescos” (llamémoslo así), verter unos versitos sobre nuestra ciudad y las excelsas promesas proselitistas, medio en serio, medio en broma. Me regocija ver un puñado de “hijas e hijos del pueblo” (así se autodeterminan), que hoy se ofrecen – dejando de lado familia y éxitos profesionales-, para gobernar Cochabamba 24/7. Me tome la libertad de revisar los programas de gobierno que proponen los ahora candidatos y al igual que un buen puchero de carnaval, tenemos un mix de sabores, de frutos que van desde los mas dulces, hasta los mas jugosos y aromáticos cárnicos, no pudiendo faltar los sabrosos ajíes, para darnos un toquecito de felicidad. De la misma manera; las propuestas electorales nos presentan un mix gustativo, juegan con la imaginación y fantasías sensoriales, que seducen nuestras esperanzas de días mejores; proyectos fantásticos, obras sin límite, que nos acercan al ideal de una ciudad “moderna”, ¿porque no? (repiten los candidatos): “Ecociudad, un nuevo horizonte para Cochabamba”, “Cochabamba financieramente sostenible”, “El clima perfecto, la promesa de una ciudad en equilibrio”, “Ciudad de igualdad de oportunidades, inclusión de los marginados”, “Ciudad resiliente, competitiva”, “Ciudad ordenada, sostenible”, en fin; un buen puchero de ideas que nacen al calor de la imperiosa necesidad de ganar la simpática de los desesperados comensales, digo, de los esperanzados ciudadanos, que lo único que aguardan son alternativas viables para solucionar sus más elementales problemas cotidianos.
Rescato en algunas propuestas, la capacidad temporal de armar unos simpáticos diagnósticos de la situación crítica de la ciudad (compendio de cuantos documentos técnicos existentes; PTDI´s, POT´s e investigaciones académicas), los más flojillos también tienen sus diagnósticos vivenciales, que los van transmitiendo en sus redes sociales, “lives en vivo, Reels” al calor de sus emociones. No es menester mío, desestimar tan gratos esfuerzos, pero debo decirles que vuelven los mismos discursos de hace 5 o 15 años atrás, ¿creen que los ciudadanos no tenemos memoria? ¿creen que no percibimos, detrás de esas amables sonrisas, eufóricos abrazos y fantasiosas promesas, cuyo fin es acomodarse en la silla edil? (ahora entiendo porque, lugar donde van, les hacen firmar compromisos). No olvidemos que años atrás ya se conocía de la terrible situación ambiental, del problema de la basura, del acelerado crecimiento urbano sin planificación, del ineficiente transporte público, del desorden de centros de abasto, del terrible déficit de agua potable, etc. ¿qué paso entonces? la realidad no cambió, se agravó aún más y ¿quieren que les creamos? Ahora nuestros paladines de campaña, ya no llegan con solo discursos rimbombantes, llevan cemento y ladrillos a los confines más alejados, llevan agua potable en cisternas para demostrarles como si es posible que una futura autoridad puede dotarles de aquello que es vital para su subsistencia, llevan “hechos más que palabras” (dicen que dicen) para seducir y jugar con la credibilidad de la gente. ¿De dónde sale la platita para tan nobles regalos?, ¿no será que ya están endeudando al municipio antes de siquiera comenzar una gestión?, prefiero no mal pensar, y creer en el aporte desinteresado de un buen hijo o hija de este hermoso pueblo Cochala.
Para cerrar mis versitos carnavalescos, quiero referirme a un factor común que encontré en todas las propuestas, ahora resulta que los principales proyectos para la ciudad, dependen de las Asociaciones Público Privadas (APPs), concuerdan que no hay recursos económicos suficientes en las arcas municipales. Por tanto, al ritmo de las “modas libertarias” en la gestión de lo público, aparece la “varita mágica” que transformará la ciudad sin escatimar recursos ni esfuerzos; empresarios, fundaciones, la banca, prestamistas (¿porque no?) podrán ser copropietarios de esta hermosa ciudad. Pero la novedad, no había sido tan ¡novedosa! Existen modelos “exitosos” ya aplicados, pregúntenles a las máximas dirigentes de los comerciantes ¿cómo amasaron su riqueza?; centros de abastos y calles administradas por estas dignas inversoras. O veamos cómo funciona las concesiones de espacios públicos y áreas verdes a bondadosos y prósperos empresarios que implementan equipamientos deportivos y de espectáculos, a cuenta de su privatización. Entonces, ¿de qué estamos hablando? ¿Será que el futuro de la ciudad dependerá de un estatus empresarial? ¿Será que los habitantes podremos ejercer nuestros derechos ciudadanos a la libre circulación, al uso de los espacios públicos, al regocijo de las áreas verdes y recreativas sin tener que pagar un tributo a los nuevos señores feudales de esta tierra prometida? Hay les dejo con las dudas, para una sana reflexión, por mi parte; simplemente no les creo, no los considero, me autodetermino como un “rebelde urbano” aún en modo carnavalero.
Germán J. Parrilla Zurita
