Hacia una movilidad urbana segura e inclusiva en Cochabamba
La movilidad urbana en Cochabamba representa uno de los desafíos para mejorar la calidad de vida y la equidad en el acceso y uso de la ciudad. Desplazarse a pie, bicicleta o en transporte público es una experiencia marcada por la inseguridad, informalidad y falta de infraestructura adecuada, especialmente para los grupos más vulnerables y socialmente expuestos.
El peatón, actor central del sistema de movilidad, enfrenta aceras deterioradas, desniveles causados por raíces de árboles, rampas improvisadas para vehículos y obstáculos que obligan a invadir la calzada. A ello se suma una iluminación deficiente, cruces peligrosos y calles insalubres que desincentivan caminar. Estas condiciones no solo dificultan el tránsito cotidiano, sino que incrementan el riesgo de accidentes y afectan la salud física y mental de la población.
La movilidad constituye una práctica social que trasciende el transporte motorizado y reconoce al espacio público como un lugar de encuentro y desplazamiento diverso. En este marco, la movilidad inclusiva plantea que todas las personas, sin distinción de edad, género o condición física, puedan acceder de manera segura, cómoda y eficiente a la red vial, peatonal y al transporte público.
Cochabamba reproduce, en gran medida, un urbanismo capacitista: una ciudad diseñada para cuerpos “estándar”, que excluye a personas con discapacidad, adultos mayores, niños y mujeres embarazadas. La falta de rampas accesibles, señalización adecuada y unidades de transporte adaptadas exacerba las barreras existentes y limita la autonomía de amplios sectores sociales.
La movilidad urbana debe integrar un enfoque de género que garantice desplazamientos seguros en el transporte público y espacios peatonales, mediante iluminación adecuada, diseño urbano con enfoque preventivo y vigilancia natural, y sistemas de transporte accesibles, confiables y sensibles a las necesidades de las usuarias.
Una movilidad urbana sostenible en Cochabamba requiere políticas públicas basadas en la jerarquía de movilidad, que prioricen al peatón y a los usuarios más vulnerables. Su cumplimiento demanda planificación técnica, mantenimiento permanente de la infraestructura y una participación ciudadana efectiva para construir un sistema más inclusivo y solidario con la diversidad urbana.
CULTURA, ZOOCIUDAD Y TERRITORIO
Marko Quiroga Berazaín, Ph.D.
Investigador CEPLAG – UMSS
