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Miserabilizar para someter: el recurso del método de EEUU hacia Cuba

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07.10.2026

La política estadounidense de cambio del régimen cubano mediante boicot energético, amenaza de uso de la fuerza, castigos a corporaciones del sector militar, campañas de desprestigio internacional, intimidación a terceros, desinformación acerca del curso de las relaciones diplomáticas y otras acciones de desestabilización, ha sido un fracaso incesante a lo largo de los últimos ocho meses. 

Digo que ha fracasado, porque, a pesar del estrago humano y el desgaste político interno alcanzados, del minado a las relaciones exteriores de Cuba y la desfiguración completa de la imagen país vigente apenas en 2019, el resultado al que se aspiraba no se ha conseguido. 

Más que defenestrar al gobierno cubano, se intentaba imponerle un cambio a la venezolana; o sea, dejarle las manos puestas en las palancas de mando, pero al precio de negociar la entrega del control real al ocupante estadounidense, otorgándole a este facultades sobre política interna y un sistema político refundado en sus propios términos: derecho de pernada en el acceso a los bienes naturales y a los construidos en las “décadas oscuras del castrismo”; sujeción de sus relaciones exteriores a su tutelaje; privilegios a los intereses del exilio cubano en toda esa transición y reordenando constitucionalmente el sistema, según un modelo capitalista acoplado a la lógica de su esfera de influencia incontestable. 

Esta meta, en un plan de muy corto plazo, debía abrir la puerta a una nueva era, donde reinara la prosperidad, la democracia, los derechos humanos y otros bienes propios de un país libre, “donde iba a fluir la leche y la miel”, como dice la Biblia. 

A pesar de lo que opinan algunos amigos míos, en la lógica de ese país imaginado, no tendría sentido la anexión, ni el regime change, o la vuelta a 1958. Porque, me pregunto yo, ¿para qué? 

Porque ese proyecto implicaba una revolución a la inversa, que cambiara radicalmente el sistema mismo (no solo “el régimen político”) y restaurara el orden de ellos en las relaciones con Cuba. De manera que, si consiguieran todo lo anterior, tampoco tendría sentido restablecer, digamos, la Enmienda Platt. Porque, me pregunto otra vez, ¿para qué?

La política hacia Cuba según el GPS del acoso: rumbos en 2025-26

De mi época de estudiante, recuerdo varias teorías sobre política exterior norteamericana, coincidentes en que, mientras más jerarquía tenía un problema, más racionales eran las decisiones del aparato político. No solo porque los actores eran menos y con más rango, sino porque la necesidad de resolverlo era más alta, y por lo mismo, la pugna de intereses interburocráticos tendía a disminuir. Típicamente, las crisis de seguridad nacional demandaban ese tratamiento jerarquizado y urgente, especialmente cuando había poco tiempo para decidir. 

En cambio, los problemas que no entrañaban una amenaza para la seguridad nacional, ni eran imprevisibles ni perentorios, podían estar expuestos a grupos de interés especial y a sus conflictos típicos, como los muy frecuentes en ese campo de batalla, pactos y maniobras ocultas que es el Congreso de los EEUU. Naturalmente, cuando las políticas dependen de esa tupida madeja, las políticas podían resultar mucho más incoherentes, circunstanciales y zigzagueantes. 

Si con los lentes de aquellas teorías examináramos las políticas de EEUU hacia Cuba a lo largo de 2025-2026, encontraríamos algunos puntos clave para entenderla y caracterizarla, en vez de opiniones sobre su deber ser. A partir de ese ejercicio empírico es que se podría intentar eso que las ciencias sociales toman como piedra de toque: estimar pronósticos objetivos, digamos, probables.

Al revisar el trazo de la política de EEUU a lo largo de los 20 meses de Trump 2.0, veríamos más claramente sus focos, ciclos y lapsos significativos. 

Esta línea de tiempo empieza con el gesto irrisorio de Biden, una semana antes de dejar la Casa Blanca, al sacar a Cuba de la State Sponsors of Terrorism (SSOT, Estados que Auspician el Terrorismo); decisión revertida instantáneamente por Trump aun antes de que se cumpliera legalmente —de manera que Cuba jamás llegó a salir de la lista........

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