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De algo perdido

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26.02.2025
Difícil luchar contra el Deseo; lo que quiere lo compra con el alma.

Heráclito

Vivo en la incertidumbre de mí. Acaricio esta bruma a ratos dolorosa. Es fácil sospechar que a ella me debo.

Espero noticias de tu vida. Estas son una alegría y un sentimiento que nada puede suplantar. Quienes te hagan feliz son mis cómplices.

Estoy contigo natural y fielmente, cosa que no altera mi soledad, o la tuya, porque entre otras cosas, ahora es tiempo de andar solos y de seguir el hilo del Ovillo. Me figuro nuestra cercanía, hoy inmensa y entrañable, como una música que flota en el aire sin romper el silencio de la soledad.

Finalmente hablamos por teléfono, después de cinco años, hablamos por teléfono como treinta minutos. Pero hubo algunas pausas en las que yo no sabía qué decir. Entonces. En uno de esos silencios me dijiste: “Es que ustedes son extraordinarios…”. Aquí se hizo otro silencio, más largo, y dijiste después: “Y yo también soy extraordinaria… pero ustedes son los únicos que lo saben”. Luego colgué, temblando como una hoja, entre náuseas y espumarajos.

Durante veinte años has vivido lejos de mí. Esto para nuestra amistad ha significado todo, y nada, una angustia prolongada, a veces aullante, superior a nuestras fuerzas. Siento que hemos andado juntos muchas veces todo este tiempo. Hemos pasado tal vez una gran prueba.

Dicen que cuando Mananan —dios del mar del panteón celta— bate su capa entre dos personas estas no vuelven a verse en toda la eternidad… Pero hay otros dioses.

Las circunstancias nos han separado todo lo que iban a separarnos. No pueden separarnos ya más. Sin embargo, colores y sabores tuyos nutren la férula de mis huesos. ¿Sabías que eres algo que se come?

La palabra dogma se ilumina para mí con los colores soplados de un fuego de burbujas. “Paciencia y silencio”. Estoy sintiendo por ti en tu ausencia lo que sentía en tu compañía. Trabajosamente he llegado a este punto.

¿No es obvio para ti que hacer nuestra real gana es una esclavitud? La abundancia de recursos, de posibilidades materiales, sería para mí mucho más mala que buena. O por lo menos, más peligrosa.

Pero tú me mostrarás, con tu felicidad, con las grandes y pequeñas sorpresas de tu vida, que yo no sé de lo que estoy hablando, y que mis temores son infundados. Una pequeña parte de mí sospecha que lo son,........

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