La arrogancia aleja la paz
Supongo que, entre perpleja y avergonzada, la opinión pública de Estados Unidos y el mundo, el pasado viernes, presenció el desagradable —grotesco dicen algunos— espectáculo escenificado en la Casa Blanca a la cual el presidente Donald Trump había convocado al mandatario ucraniano Volodymyr Zelenski para un encuentro que pareció una emboscada.
Si la encerrona fuera su última oportunidad, Zelenski “clavó una pica en Flandes”. Ningún gobernante se había enfrentado a Donald Trump como él lo hizo.
Más que en ninguna otra cosa, Trump y Vance se esforzaron en desacreditar, hasta la humillación, a Zelenski y hurtarle el cuerpo a la derrota.
Al recordar la Guerra de Corea, nadie menciona como perdedor a Syngman Rhee, entonces presidente de Corea del Sur; tampoco se alude como derrotado en Vietnam a Ngo Dinh Diem, sino a Estados Unidos. ¿Por qué en Ucrania habría de ser diferente? ¿Por qué Donald Trump atribuye toda la derrota a Zelenski?
Ante el desastre militar y político de Bahía de Cochinos, Kennedy actuó con mayor altura: “Las victorias, dijo, tienen muchos padres, mientras las derrotas son huérfanas”.
Cuando se escriba la historia........
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