Dios los cría y… alguien los escucha
De mi padre aprendí que cuando se quiere viajar en coche, se habla con el cochero, no con el caballo. Eso hacen Trump y Putin que, respecto a Ucrania, prescinden de los actores de reparto para ocupar ellos todo el espacio y poner fin a la guerra. “Con su pan se lo coman”, pudieran decir los excluidos que se ven liberados de responsabilidades.
Dadas las confluencias de sus estilos, para Trump y Putin, respecto a las gestiones de paz, Europa, la OTAN y la propia Ucrania son prescindibles. Incluso Ucrania, que parece ser la gran perdedora, concuerda en que se hable de ella y se decida su destino sin su presencia.
En cualquier caso, es un final, aunque inglorioso, inevitable.
Por las obvias razones que aportan las asimetrías económicas y militares, Ucrania no puede vencer a Rusia, pero Rusia tampoco ha logrado doblegar a Ucrania, generando lo que, casi tres años después, parece un empate técnico. De añadirse el indicador político, la situación pudiera variar.
Hasta la llegada de Trump, Ucrania disfrutó de mayores simpatías, cosa probada por las votaciones en la Asamblea General de la........
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