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Pensar Cuba

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20.09.2026

Dos estudios de reciente difusión intentan responder la pregunta de si existe una ruta de salida para la profunda crisis múltiple de Cuba. Uno está auspiciado por Cuba Study Group (CSG), un think tank con sede en Washington, y el Observatorio de la Economía Cubana (OEC), de la Universidad Javeriana de Cali, Colombia. El otro, por el Centro David Rockefeller de Estudios Latinoamericanos (DRCLAS) de la Universidad de Harvard.

La sola relación de autores es significativa. El del CSG-OEC fue elaborado por cinco economistas de distintas generaciones, egresados de la Universidad de La Habana y casi todos emigrados. Son firmas muy conocidas en el ejercicio profesional, el debate académico, el análisis de la coyuntura y en el seguimiento de la situación de Cuba: Mauricio de Miranda, Pedro Monreal, Omar Everleny Pérez, Ricardo Torres y Pavel Vidal.

El de Harvard incluye a cubanos, estadounidenses y mexicanos, en una señal de que la situación de la isla rebasa sus fronteras e inquieta al resto de la región. Son autores igualmente activos en la discusión académica y pública: Juan Carlos Albizu-Campos, Tania Bruguera, Michael Bustamante, Ana Covarrubias, Manuel Cuesta Morúa, Víctor Deupi, Jeffrey de Laurentis, Alejandro de la Fuente, Paloma Duong, Mayra Espina, Julio Antonio Fernández Estrada, Roberta Lajous, Omar Everleny Pérez (el mismo de CSG-OEC) y Rafael Rojas. 

Son proyectos que dialogan y se complementan. Consideran necesario un cambio a fondo del modelo político y de desarrollo de la isla, que permita construir una economía social de mercado, sustentada en un Estado democrático, plural y de derecho, con participación protagónica del sector privado.

Evitan tácitamente conceder a la dirigencia cubana el beneficio de la duda para que emprenda sus propios planes. Por el contrario, señalan acciones fallidas y omisiones y sugieren que el tiempo se acabó para seguir dando vueltas en redondo. 

Reconocen, asimismo, que la diáspora es un activo estratégico para la reconstrucción y coinciden en impugnar la permanencia del Grupo de Administración Empresarial SA (GAESA) como un corporativo bajo control militar ajeno al control y la rendición de cuentas.

También apuntan como indispensable un cambio en la política de Estados Unidos: nada será posible con el escalamiento del cerco económico que solo profundiza un daño exponencial para la inmensa mayoría de la población cubana y que prolonga una hostilidad múltiple y sistemática de casi siete décadas.

Señalan, además, la necesidad de contar con un fondo financiero de última instancia para detonar la nueva etapa y consideran inviable repetir el esquema de alianzas que tuvo Cuba en la Guerra Fría y el inicio de este siglo, con la Unión Soviética y Venezuela. 

Demandan, en cambio, el acompañamiento de la comunidad internacional, la........

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