Claustrofobias rumbo a La Patria de las Letras
Charla triangular esta de hoy. Yunier Riquenes, en México; Naskicet Domínguez, en España; y yo, en La Habana. Claustrofobias Promociones Literarias, un sueño fraguado entre los dos primeros, va camino a sus quince años de infatigable trabajo. Se amplían sus horizontes, nacen nuevos propósitos. Se podría hablar de un relanzamiento, ahora encaminada a contribuir en la conformación de La Patria de las Letras.
Naskicet (Santiago de Cuba, 1978) es Licenciado en Matemática-Computación. Su obra como realizador audiovisual, diseñador gráfico y fotógrafo ha sido reconocida con diferentes galardones. Por su parte, Yunier Riquenes (Granma, 1982) es narrador, poeta, escritor radial y audiovisual; posee una vasta obra literaria, por la que ha recibido numerosos premios y becas de creación.
Hace 14 años, en Santiago de Cuba, mis interlocutores se lanzaron a soñar en grande. Querían (y aún quieren) difundir la literatura cubana por los cuatro confines de la tierra. Fuera de sus particulares saberes y de una voluntad a prueba de desilusiones, no contaban con nada más. Se puede afirmar que, contando logros y reveses, han situado con solidez su proyecto, el mismo que algunos creyeron destinado al fracaso.
Vamos al lío.
¿Qué es Claustrofobias Promociones Literarias? ¿Cómo surgió la idea? ¿Cómo y por qué se decidieron por ese nombre?
YR: Claustrofobias Promociones Literarias fue/es una utopía y una realidad que se mantienen vivas, que se transforman con el paso del tiempo.
Naskicet quiso regalarme un portal web para que publicara mis escrituras personales, y luego se dio cuenta de que, en aquel momento, 2012, los escritores cubanos tenían pocos espacios, aunque existían Cubaliteraria, Esquife y los portales de la Asociación Hermanos Saiz (AHS), la Uneac, La Jiribilla y otros. Pero aun así había un gran vacío digital. Entonces lo que en un inicio fue mi regalo —y por eso se llama Claustrofobias como uno de mis libros— dejó de ser personal para promover y visibilizar a escritores cubanos. A eso se le añadió Promociones Literarias.
ND: Se toma el 2 de enero como fecha de inicio porque ese día se subió el portal, pero se trabajó desde antes en la librería Renacimiento, en el centro de Santiago de Cuba, donde contábamos con conexión a Internet. Fue asombroso el número de visitas que comenzamos a tener. Aquellas primeras programaciones web las hacía a lápiz y papel, porque apenas había Internet, y cuando me conectaba, ya tenía adelantada una buena parte del trabajo.
Si me pidieran ahora hacer un portal como este, no lo haría. Quedan en nuestros archivos esquemas, gráficos de esa época buscando nombres de secciones, la utilidad de llenar vacíos con información. Guardo los períodos del portal, y cómo fue cambiando hasta lo que es en la actualidad. En casa se estudiaban los suplementos literarios cubanos y extranjeros, las maneras de titular un texto, el diseño, la forma de colocar la información. Se revisaban las revistas digitales e impresas hasta que Claustrofobias tuvo la forma que tiene hoy.
La multiplataforma no es el resultado de una improvisación, sino de los aprendizajes y tropiezos que hemos tenido con el paso del tiempo. Para proyectar las noticias literarias y encontrar una narrativa y conexión, ha habido que ponerle horas de estudios y desvelos. Estudiar un poco de periodismo, marketing, literatura, y mucho más. Y eso ha sido hermoso, porque lo hemos disfrutado. Por un lado, hay que recordar también cómo la velocidad de las tecnologías fue y sigue cambiando, y por otro, cómo todo eso transformaba a los lectores, escritores, el mundo editorial, el mundo del libro, la mediación de la lectura.
YR: Cuando volvemos la vista atrás y constatamos todo lo que construimos, siempre decimos que fue posible por nuestra tozudez y porque vivíamos en Santiago de Cuba, lejos de la capital, a otra velocidad y con otra manera de pensar. Desde los inicios nos preguntaban qué ganábamos con eso. Claustrofobias fue primero un portal web; luego vinieron muchas cosas: programas de radio, editorial con varias publicaciones (libros digitales cuando en Cuba no se hacían, periódicos culturales, y otros), librería, cursos de escritura creativa para niños, trabajo comunitario, canales de distribución de información y mucho más que puede medirse en cifras, pero, sobre todo, ha dejado una huella en parte del imaginario literario y cultural cubano que no nos gustaría perder. Esa es nuestra recompensa.
¿Cuáles eran sus presupuestos iniciales? ¿Han variado estos, en lo esencial, con el transcurso del tiempo?
ND: La idea siempre fue abrir paso a la literatura cubana, sus libros y autores. Yo hacía énfasis en que el mundo editorial necesitaba reconocer también a diseñadores, editores, ilustradores, promotores y otros protagonistas del libro.........
