La designación de embajadores es solo una aspirina ante un cáncer terminal
Nueve meses han transcurrido sin que se haya designado a nuevos embajadores. Ello ha desatado una ola de críticas. Periodistas, parlamentarios, analistas y la opinión pública han cuestionado esta inacción.
Para conocer el estado de la situación, realicemos un diagnóstico de las embajadas, dejando de lado los consulados, cuya naturaleza y funciones son distintas.
La información disponible en el web de la Cancillería (https://cancilleria.gob.bo/mre/recursos-humanos) revela que Bolivia tiene 36 representaciones diplomáticas y misiones permanentes.
Siete representaciones (22 %) no cuentan con ningún funcionario diplomático. Están a cargo del adjunto o de la secretaria. Son Alemania, Canadá, Colombia, Estados Unidos, Suecia, Venezuela y la UNESCO. Cuatro embajadas (11 %) cuentan con dos diplomáticos: Brasil, Bélgica, Ecuador y Perú. El resto, veinticinco representaciones (67 %) tienen un solo diplomático.
Tomando en consideración que la Convención de Viena asigna a las misiones diplomáticas las funciones de representación, negociación, protección de los intereses del Estado y fomento de las relaciones económicas, culturales y científicas, resulta difícil sostener que una estructura integrada por un solo diplomático pueda desarrollar simultáneamente y con eficacia todas esas responsabilidades; máxime si se tiene en cuenta que no son diplomáticos de carrera.
Llama la atención que entre esas representaciones figuren países y organismos de especial importancia para el relacionamiento internacional de Bolivia, como Argentina, Austria (sede de UE), Suiza (sede ante la ONU-DDHH y la OMC),........
