La responsabilidad de pacificar es de todos
Me preocupa profundamente lo que estamos viviendo en Bolivia y, particularmente, en La Paz. Me preocupa la incertidumbre, el cansancio y la sensación de que otra vez la confrontación parece ganarle espacio al diálogo. Me preocupa ver a la gente angustiada por los precios, por calcular para cuántos días alcanza la carne, por no poder movilizarse, por cómo llegará al trabajo o simplemente por no poder vivir con tranquilidad. Y me preocupa, sobre todo, ver que cada vez más pensamos que la única salida es un estado de excepción.
Y creo que ahí debemos detenernos a pensar. Los problemas son reales y nadie puede negarlos. Pero la paz y la estabilidad del país no pueden depender de los intereses particulares de grupos que desde hace años nos han sometido a la incertidumbre, al miedo, al ataque a los derechos humanos más elementales y a la permanente amenaza de romper el orden constitucional, poniendo en riesgo la democracia.
Y algo tan grave no puede enfrentarse sólo con la buena voluntad de un gobierno que hoy no parece tener un rumbo claro. Esto necesita del trabajo y compromiso de los gobiernos locales, de las organizaciones de la sociedad civil, de las instituciones y de la ciudadanía, porque superar lo que estamos viviendo nos interesa a todos.
Y la solución no pasa únicamente por........
