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Vidrios rotos hoy, mentes destruidas por décadas

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22.05.2026

En Bolivia, se rompieron puertas y ventanas del Ministerio de Educación en mayo de 2025. Sin embargo, desde hace décadas se destruye algo mucho más grave: la capacidad intelectual de millones de niños y jóvenes atrapados en un sistema educativo que habla de revolución e inclusión, pero que no enseña adecuadamente comprensión lectora, razonamiento matemático ni pensamiento crítico. Los vidrios rotos fueron noticia algunos días; el desastre educativo, en cambio, lleva años normalizado. Lo más preocupante es que muchos responsables de esta decadencia hoy se presentan como defensores de la educación pública y de un modelo claramente fracasado.

Las movilizaciones del magisterio urbano y rural mostraron nuevamente el lado más agresivo de un sector que, en teoría, debería representar formación y construcción de ciudadanía. La pregunta incómoda es inevitable: ¿por qué un sector dedicado a educar actúa muchas veces con una lógica más cercana al corporativismo violento que al debate académico? La respuesta no es simple, pero sí muy boliviana. Durante décadas, el maestro rural fue una figura de poder en comunidades abandonadas por el Estado. En muchos pueblos era la única persona capaz de interpretar normas o realizar trámites básicos. Ese poder terminó convirtiéndose también en poder sindical y político.

Con el tiempo, gran parte del magisterio dejó de priorizar la excelencia pedagógica para enfocarse en estabilidad laboral automática, ascensos burocráticos y presión callejera. El problema no es exigir mejores salarios, algo legítimo en cualquier país, sino evitar discutir la calidad educativa. En Bolivia casi no existen........

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