El costo de la improvisación política
Tener un país en camino de la inviabilidad es el costo de la improvisación que viene marcando la política boliviana desde hace un cuarto de siglo.
En ese lapso, se ha tenido ocho gobernantes en diez mandatos presidenciales: cuatro que terminaron, dos que quedaron inconclusos, tres gobiernos transitorios y el actual iniciado en noviembre pasado.
En la secuencia cronológica, a partir de 2001, Jorge Quiroga sucedió a Hugo Banzer para completar un año del mandato que este dejó por una enfermedad terminal; el siguiente presidente, Gonzalo Sánchez de Lozada, renunció ante protestas sociales de la zona altiplánica a 14 meses de haber sido posesionado; Carlos Mesa –que le reemplazó– también dimitió 19 meses después; Eduardo Rodríguez estuvo 7 meses para cumplir el encargo de organizar nuevas elecciones; Juan Morales prolongó su estancia presidencial por casi tres mandatos (cerca de 14 años) y fugó al no poder sortear la presión social nacional que fustigó su conducta electoral fraudulenta; Jeanine Áñez ejerció la primera magistratura por 12 meses y debió retomar las elecciones; Luis Arce cerró una ineficiente como irrelevante gestión de cinco años en 2025 y ahora Rodrigo Paz llega a su primer semestre con crecientes dificultades.
En veinticinco años Bolivia solamente........
