Las tres piezas que encajan en desastre o lo nacional popular
¿Son coincidencias desafortunadas o por el contrario piezas de un todo entendido como una maquinaria orientada a la reproducción del poder?. Todo surge a partir del MNR del 52. Un movimiento popular que buscaba reivindicar a los olvidados a partir de tomar para sí el poder del Estado. Reformas que arrebataban a los grandes terratenientes la propiedad de sus tierras a título de redistribución entre los que verdaderamente las “trabajaban”. Reformas que reconfiguraron la educación para abandonar ese tufo colonial altamente elitista para abrirse de par en par para los hijos de esos campesinos mirados desde arriba como si su sola presencia en un aula fuera no solo un acto de rebeldía, pero una afrenta al estado natural de las cosas.
Donde no hubo pueblos campesinos se adoptó la figura de sindicato agrario, este ente aglutinador se constituye ante la dilución de viejos conjuntos culturalmente compatibles otrora estructuras orgánicas disueltas por los fines perversos del nuevo señor de la tierra.
Donde las aulas estaban compuestas por nuevas camadas para renovar las filas de la República que apestaban a colonialismo, irrumpieron apellidos totalmente extraños probablemente comunes en otros escenarios como los mercados populares o los servicios en las ostentosas casonas de las urbes brillantes e incandescentes que añoraban con asemejarse a las más elegantes cortes europeas.
Mientras tanto el Estado totalmente cooptado por liberales y conservadores que no eran más que dos rostros de la misma Bolivia, aquella que se repelía abiertamente a la otra Bolivia, aquella profunda que no aspiraba a otra cosa que no sea la ciudadanía y a participar de las decisiones que hacían a la joven República. Todo este relato labrado en piedra tenía que ser contrastado pacientemente por alguien, ese alguien eran los maestros, que sin vendas en los ojos tenían ahora la sensibilidad social no solo para enseñar, sino generar conciencia en sus educandos a partir de una........
