Estado y nación (I)
Cuando el devenir de la Historia camina imparable y con cada vez más fuerza por la vía de constituir ámbitos económicos por encima de los estados e incluso de los continentes, parecería que la pretensión de los nacionalismos en general, me refiero a los defensivos, supondría, aparente contradicción, generar unidades políticas por debajo de la unidad del estado. Y a día de hoy, en las últimas realidades, hay ciertamente pocas experiencias respecto a la funcionalidad y viabilidad práctica de esa falta de ajuste entre esas deseadas y pequeñas esferas políticas y las grandes económicas imperantes. Pero mientras, siempre hay quien tira por la calle de en medio, lo tiene claro, y afirma que todo es mucho más sencillo y que en el fondo lo único real y simple que late en la disección intelectual y política entre el estado actual y la nación deseada es un discurso caduco llano y algo aldeano, un sentimiento primitivo de folklóricos y de bucólicas añoranzas, cuando no de rural levantamiento de piedra de fin de semana, o de coro parroquial. Pero no todo ha sido, ni es, tan sencillo.
El estado ha sido el ámbito político que ha dominado la escena mundial durante los últimos tiempos, ámbito que ha sido escenario y soporte de la revolución industrial y las colonizaciones, el ámbito determinado que ha soportado y........
