Los que comen cerebros
Un proverbio turco, muy repetido en estos días, dice: “Si un payaso se va a vivir a un palacio, no se convierte en príncipe. El palacio será un circo”.
Estamos en el circo más grande del mundo. La política y los políticos se han transformado en payasos con la cara pintada de blanco y una ceja levantada para parecer más cómicos. Los excesos verbales y físicos –gestos burdos, miradas de odio, bailes sin gracia, manotazos vulgares– contribuyen a que estos cómicos nos avergüencen.
Antonio Machado decía: “Es propio de hombres de cabezas medianas embestir contra todo aquello que no les cabe en la cabeza”. Imagínese a ese hombre americano con la cara roja. Pienso que, además de payasos, padecen la enfermedad de kuru. Se ríen de nosotros con serenidad de idiotas. El peligro es que sus cerebros cambian con facilidad y podemos encontrarnos con que algunos de estos políticos destrocen nuestras vidas. Las guerras, si no existieran, habría que inventarlas, y en eso estamos.
Donald Trump, Vladímir Putin y Benjamín Netanyahu, por poner tres ejemplos, se han apoderado de las mentes pensantes, aunque dudo que queden ya mentes pensantes en política. El mundo depende de locos que nos han comido el cerebro. Les ha atacado el kuru.
Los fore son una tribu de Nueva Guinea que practicaba el canibalismo. Se comían los cerebros de las personas muertas como parte de un ritual que ha perdurado hasta hace relativamente pocos años. Los doctores Carleton Gajdusek y Stanley Prusiner se preguntaban por qué, en aquella tribu, casi todos los indígenas sonreían. Estudiaron esta........
