Problemas
Como era de esperar, en la reciente encuesta de opinión del Sociómetro que elabora el Gobierno Vasco la vivienda sigue vistiendo el maillot amarillo en el ranking de los principales problemas de la ciudadanía vasca. Es un liderazgo consolidado, que amplía su ventaja y que, ahora mismo, tiene toda la pinta de que va para largo. No hace falta recurrir a la demoscopia para darse cuenta de ello, es una realidad que está en boca de casi todo el mundo. Tengo la impresión de que la preocupación por la falta de vivienda en condiciones accesibles está evolucionando hacia la preocupación por la incertidumbre de que pueda existir una solución en un plazo razonable.
Mientras el ruido político que genera el problema de la vivienda refleja bien el eco del grado de inquietud social que existe, el volumen que proyectan otras preocupaciones, como la inseguridad o la inmigración, no es el reflejo exacto del resultado que ofrece el Sociómetro. Sin despreciar la inquietud que despierta en una parte de la población, son cuestiones que se sitúan muy detrás de problemas relacionadas con el mercado laboral, la sanidad o la economía. De hecho, la intranquilidad por la inseguridad o la inmigración retrocede en la percepción ciudadana, lo que sugiere que hay algo inducido en la permanente estridencia en el debate político.
