La gestión del PSOE andaluz
13 de abril 2026 - 03:08
Lo que hemos visto esta semana con la elaboración de las listas electorales del PSOE andaluz es para los muy cafeteros. El baile de nombres, la guerra de los puestos y el encaje entre las diferentes familias nos desquicia a los militantes y a los periodistas, pero sólo pilla de refilón al común de los mortales.
Sin embargo se pueden sacar muchas lecturas de cómo se han gestionado porque, al fin y al cabo, son guerras de poder y evidencian la gestión de unos líderes que se presentan para llevar el Gobierno de todos los andaluces. Cuando Susana Díaz era la presidenta de la Junta, una de las críticas más habituales era que gestionaba San Telmo como si fuese San Vicente. Es decir, llevaba el Gobierno andaluz como la gestión interna del partido, con sus familias, sus cuitas y sus guerras fratricidas. Susana Díaz siempre ha sido una mujer muy implicada en lo orgánico, donde ganaba sin parar hasta aquellas famosas primarias contra Pedro Sánchez.
María Jesús Montero es todo lo contrario, nunca ha estado fajada en la vida interna de su partido mientras que sí está acostumbrada a la gestión pública. Tal vez lo que le ha sucedido en los malabarismos de las listas electorales ha sido que ha gobernado el PSOE andaluz como si fuese el Ministerio. Ha logrado imponer algunos acuerdos, decisiones con una tercera vía, pero no pacificar las agrupaciones más complicadas, como se ha demostrado con los sucedido en Cádiz. En una institución se manda, en la gestión interna del PSOE andaluz, hay que hacerlo de otra manera.
¿Ha cambiado el PSOE? Si se le pregunta a los viejos rockeros aseguran que no en su esencia, aunque es cierto que la pérdida del poder en la Junta, en la mayoría de las diputaciones provinciales y en muchas alcaldías, sigue siendo una losa demasiado pesada de manejar.
Lo más curioso de todo es que hay precedentes de cómo gestionar un partido con tantos militantes (¿siguen siendo 40.000 en Andalucía?) sin que la sangre llegue demasiado al río. Manuel Chaves dividía las cuotas del poder entre el partido, el Gobierno y el Parlamento, una fórmula que le funcionó a la perfección. Por cierto, que es la misma que utiliza ahora mismo Juanma Moreno.
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