Descalabro estatal y agentes encubiertos
La atención pública está secuestrada –¿podría acaso no estarlo?– por las revelaciones en torno a la balacera contra la pareja del asesor principal (como proclama su tarjeta personal) del presidente del Estado, seguida de la ráfaga de acusaciones con que ha contestado Beller Delgadillo, en medio de la nueva gran escasez de combustibles y el salto de precio del diésel.
Afrontamos el clima perfecto para enfatizar el abismal desarreglo del Ejecutivo, que opaca la atención pública sobre los serios conflictos que también atraviesan al Legislativo, el Judicial, el Órgano Electoral, sólo para mencionar lo más sobresaliente del gran entuerto estatal.
Lo novedoso del momento es la instalación en el debate público de la tendencia, hoy todavía secundaria, de considerar en voz alta esquemas de un posible cambio gubernamental. Aquello que intentó introducir, sin éxito, la dirigencia sindical y corporativa, mediante la fuerza del conflicto de mayo-junio, se filtra hoy a medios y redes y arrancando desde las colas para comprar combustibles, con el acelerador de incendios que viene a ser la intriga palaciega, sus gatilleros, balazos y su estela de millones en ganancias corruptas.
Hace pocas semanas parecía insensato pedir el final de un........
