Modelo de desarrollo cruceño: la realidad humilla al prejuicio
Cuántas veces se ha escuchado decir que Santa Cruz es racista, discriminadora, clasista, excluyente, regionalista y hasta separatista, pero la evidencia objetiva muestra las patas cortas de esa posverdad, fruto de intereses políticos e ideológicos ligados al atávico centralismo que tanto daño ha hecho a Bolivia.
Frustrados como son o están, niegan la existencia del exitoso modelo de desarrollo cruceño, pese a que en los últimos 70 años ha llevado a Santa Cruz a convertirse en el motor del progreso nacional y el bastión económico del país, gracias al trabajo de la gente oriunda, los migrantes nacionales que no cesan de llegar desde los años 50 y de migrantes japoneses, menonitas, rusos, españoles, italianos, alemanes, brasileños, argentinos y de otras nacionalidades, que, buscando individualmente su superación personal, son artífices de “la otra Bolivia posible”.
Basta mirar el campo cruceño, atestado de migrantes que –pese a pringarse de barro cuando llueve, sudar la gota gorda con temperaturas sobre los 40 grados, tiritar cuando llega el surazo, comer polvo en los caminos sin asfalto y trabajar de sol a sol– llegan y no se van, porque, con valor y esfuerzo, salen adelante.
Santa Cruz no........
