El banquete de la conspiración
Metafóricamente hablando, el “banquete político” representa el acceso y disfrute del poder. En Bolivia, ese banquete parece haber mutado en el “banquete chapareño”, un espacio simbólico asentado en el trópico de Cochabamba donde, durante años, se construyeron lealtades orgánicas, disciplina sindical y capacidad permanente de movilización.
Mientras los actores articulados al liderazgo de Evo Morales conservaron vínculos con el aparato estatal, la relación entre sindicatos cocaleros, poder político y beneficios económicos funcionó de manera cohesionada.
Cuando ese acceso comenzó a diluirse tras la ruptura interna del MAS y la pérdida del control gubernamental, emergió un proceso de rearticulación orientado a recuperar influencia. El Chapare dejó de ser únicamente un territorio geográfico para convertirse en un centro irradiador de poder paralelo.
A propósito, en toda democracia existe oposición legítima. Como advertía Michel Foucault, donde hay poder también hay resistencia. La oposición, en consecuencia, cumple una función necesaria: cuestionar........
