Sobra electricidad, pero perseguimos al que la consume
Sobra electricidad, pero perseguimos al que la consume
España tiene todo para liderar la tecnología en Europa, pero el Gobierno prefiere poner trabas a quien viene a invertir y consumir energía.
Estamos inmersos en una revolución tecnológica, de esas que se estudiarán en los libros de historia. Como la estamos viviendo, no parece tan revolucionaria, pero las reglas del juego están cambiando drásticamente. Hay quien dice que la inteligencia artificial es el nuevo petróleo. Suena bien, tiene gancho, casi invita a imaginar un futuro limpio, incluso inmaterial. Pero basta rascar un poco para que la metáfora se venga abajo. La inteligencia artificial no es etérea. Es profundamente física. Y, sobre todo, profundamente eléctrica.
Cada modelo que se entrena, cada consulta que se lanza, cada servicio digital que crece necesita infraestructura detrás. Necesita centros de datos, naves industriales llenas de servidores que funcionan sin descanso. Necesita una industria tecnológica intensiva en energía que fabrica microprocesadores y tarjetas electrónicas. Y necesita un sistema eléctrico robusto, que suministre energía de manera continua y estable. Nada de magia. Pura electricidad.
Este apetito energético, sin embargo, llega justo en el momento más........
