La vida después del eclipse
La vida después del eclipse
Pasado el eclipse, toca observar el comportamiento de la fauna ibérica en vacaciones, desde la migración de sombrillas hasta el misterio del amor.
Vimos el eclipse, fotografiamos el eclipse, retransmitimos el eclipse, explicamos el eclipse y probablemente alguien esté preparando ya un documental sobre cómo vivió España el eclipse. La Luna hizo su trabajo. Nosotros también: convertir un fenómeno natural en contenido.
Ahora que ha vuelto el Sol y podemos seguir con nuestras vidas, propongo ocuparnos de otros acontecimientos extraordinarios que suceden cada agosto sin gafas homologadas, mapas de visibilidad ni astrofísicos en televisión. Por ejemplo, el ser humano.
1. La migración de la sombrilla
Todos los veranos se produce uno de los movimientos territoriales más fascinantes de la fauna ibérica.
Una familia llega a la playa a las 9:07 de la mañana, clava cuatro sombrillas, despliega seis toallas, una nevera, dos sillas, tres niños y algún objeto hinchable de dimensiones incompatibles con el Convenio de Ginebra y establece un protectorado de aproximadamente treinta y seis metros cuadrados.
La ONU sigue sin pronunciarse.
Lo curioso es que hemos ido a la playa buscando libertad para terminar reproduciendo exactamente el mismo problema que tenemos en las ciudades: la propiedad del suelo.
2. La reproducción espontánea del calabacín
En agosto nadie compra calabacines. Aparecen.
Te los entrega alguien que tiene huerto con esa mezcla de generosidad y desesperación de quien lleva tres semanas viendo crecer calabacines por encima de sus posibilidades.
Tú aceptas cuatro. Cocinas uno. Al tercero empiezas a comprender el problema y decides regalar los otros dos.
Mi teoría es que en España no existen millones de calabacines durante el verano. Existen los mismos doce pasando de familia en familia hasta septiembre.
3. El misterio de la avispa
Puedes encontrarte en mitad de trescientas hectáreas de campo. No hay una casa. No hay una carretera. No hay cobertura. Probablemente tampoco exista otro ser humano en varios kilómetros.
Abres una Coca-Cola. A los once segundos aparece una avispa.
No sabemos de dónde viene ni mediante qué tecnología........
