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Frontera de arena y humo: Ceuta epicentro de una operación de bandera falsa

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18.08.2026

Frontera de arena y humo: Ceuta epicentro de una operación de bandera falsa

Lo que la prensa documenta como un esfuerzo titánico de contención fronteriza parece ocultar la preparación de una operación de falsa bandera.

El 30 de julio pasado, 80.000 jóvenes asaltaron la frontera de Ceuta con el único propósito de desestabilizar. Ni iban a poder saltar a la Península ni se podrían quedar mucho tiempo todos, pero sí los suficientes para empezar a construir el relato de una operación de bandera falsa.

El siguiente paso de la narrativa es aceptar que la situación no está controlada y que nuevos actos se van a producir, haciendo creer que estas movilizaciones masivas se producen en el país con una de las mejores inteligencias del mundo, de forma descontrolada, lo que exige de un despliegue militar y policial.

El despliegue es inmediato, coreografiado y masivo. En las inmediaciones de la frontera de Ceuta, las fuerzas de seguridad de Marruecos levantan un muro humano de uniformes, vehículos blindados y controles de carreteras. Ante los ojos del mundo, Rabat se presenta como el guardián definitivo de la frontera sur de Europa, un aliado indispensable que agota sus recursos para contener la desesperación de miles de jóvenes subsaharianos y marroquíes atraídos por el espejismo de un salto masivo.

Sin embargo, en el tablero de la alta geopolítica del norte de África, las cosas rara vez son lo que parecen. Lo que la prensa internacional documenta como un esfuerzo titánico de contención fronteriza parece ocultar, bajo una capa de polvo y propaganda, los engranajes de una de las estrategias más viejas y efectivas de la historia militar: la preparación de una operación de falsa bandera.

La acumulación de fuerzas militares y policiales marroquíes en la frontera no busca evitar una invasión real; busca fabricar el escenario para una crisis controlada, diseñada, financiada y dirigida desde los propios despachos de la inteligencia alauí. Al organizar clandestinamente la aglomeración de migrantes mediante campañas de desinformación en redes sociales y, simultáneamente, desplegar un ejército para frenarla, Marruecos no está defendiendo la soberanía europea: está construyendo la justificación perfecta para una futura acción militar o una capitulación diplomática forzada de España.

Para que una operación de bandera falsa tenga éxito en la era de la información, necesita una narrativa visualmente indiscutible. La acumulación de tropas marroquíes en la frontera cumple una triple función psicológica y estratégica.

En primer lugar, crea una sensación de urgencia y peligro inminente en la opinión pública española y europea. Al ver las imágenes de miles de personas........

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