La España feliz
El nacionalista vasco en general y el bilduetarra en particular es un ser ensimismado, resentido, palurdo, incapaz de mirar más allá de su ombligo mugriento.
Lo bueno de ganar un Mundial es que la felicidad que proporciona no se limita a los segundos de enajenación mental posteriores al gol o al pitido final, o a la euforia de la celebración inmediatamente posterior en las calles, etílica y pirotécnica; la alegría se extiende a lo largo de los años y de las décadas, un recuerdo hermoso para visitar de cuando en cuando, como el primer beso, los primeros pasos de un bebé, o aquella vez que nuestro padre nos dijo que estaba orgulloso de nosotros. La victoria de España en Nueva Jersey nos ha dejado miles de imágenes para la historia audiovisual y sentimental de España que serán recordadas durante generaciones, especialmente en esta época en la que el meme en vídeo vertical es la primera forma de comunicación y memoria.
Pocas cosas más transversales que la final de un Mundial. Millones de personas que con dificultad conocen la diferencia entre un fuera de juego y un gofre de Nutella se plantan delante del televisor horas antes del partido, y se beben las alineaciones y los comentarios de la previa con ansia de alcohólico en plena recaída. No importa sexo,........
