Auge y caída del 8-M
Trataron de tutelar a las mujeres y provocar una 'guerra de sexos', pero han acabado repudiadas por muchos de los que se subieron a su carro.
El intento de que el día internacional de la mujer se transformara en un masivo espaldarazo al 'no a la guerra' de Pedro Sánchez ha salido regular. Regularmente mal, incluso. Se pudo incrustar la consigna, cosa que no es difícil, pero los actos de este 8 de marzo no trascendieron como un evento histórico demostrativo del gran rechazo de las españolas al ataque americano e israelí contra una teocracia islamista que no reconoce ningún derecho a las mujeres y las mata y reprime brutalmente si protestan. Tampoco se vio, al menos yo no he visto, que se portaran retratos de Pedro para celebrar el título de líder moral de Occidente que le acaba de conceder algún ministro suyo o como señal de gratitud por el feminismo de un Gobierno en el que algunos manejaban catálogos de prostitutas. Si en las cocinas de Moncloa se pensó que este 8-M era una buena oportunidad para probar la pegada........
