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Mirada final. La luz y la obscuridad de las palabras

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17.03.2026

Mirada final. La luz y la obscuridad de las palabras

Nunca olvidaré su sonrisa, su gran risa de bondad y comprensión, cuando me propuso visitar y estudiar a otros dos filósofos alemanes, y yo elegí a sus dos grandes adversarios en esa época, Spaemann y Tugendhat. Era un hombre bueno

Ha muerto Habermas. He recibido pésames de amigos y familiares. Son personas de mi entorno cercano que o bien han leídos mis ensayos o que conocen mis estudios y trabajos en Frankfurt al lado del filósofo. Yo trabajé con Habermas durante unos años. Fueron fantásticos e inclusos los he contado en algunos de mis libros. Ahí están relatadas mis grandes diferencias con este gran pensador, un kantiano a su pesar. Pero esto no es una necrológica sino un sencillo recuerdo, una nota de despedida al maestro y al amigo. Una buena persona. Y, de paso, una advertencia a todos los que me han dado el pésame por considerarme un "habermasiano". No; yo no soy habermasiano, si por tal se entiende ser un fiel seguidor de su Teoría de la Acción Comunicativa, clave de todo su pensamiento, aunque debo reconocer públicamente, en realidad, repetir lo que escribí al comienzo de los noventa, que la idea principal de Habermas, el hombre es comunicación antes que soledad, ha tenido un inmenso éxito en las sociedades occidentales.

Diría que esa directriz ha sido, desde 1981, fecha de la publicación de su libro, Teoría de la Acción Comunicativa, el gran placebo (sic) que ha encontrado Occidente ante su proceso de destrucción. El enfermo está muriéndose, pero los médicos no........

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