La fijación con el inmigrante
El pleno de las Corts, durante la última sesión de control al president Juanfran Perez Llorca. / Germán Caballero / LEV
Con la de cuestiones que hay que arreglar por estos lares, y el Partido Popular ha ido a registrar una Proposición No de Ley (PNL) en las Corts Valencianes a favor de los cristianos perseguidos en todo el mundo. Solicita que la situación extrema a la que son sometidos sea considerada crimen de lesa humanidad. Releo, entre la sorpresa y la incredulidad, el comunicado enviado por los populares en pleno Viernes Santo, cuando media España anda de procesiones y la otra, de vacaciones.
No le falta razón a la diputada Marisa Gayo, portavoz de Derechos Humanos del PP en el parlamento valenciano, a tenor de las cifras que aporta. Señala que son 315 millones los represaliados por su fe en todo el mundo y que solo en Nigeria fueron asesinados hasta 3.490 católicos durante el año pasado. Cita una quincena de países donde empezar la cruzada; entre ellos, Irán.
Un país sometido al yugo del pensamiento único y a la Ley de la Sharía más extrema. Ya se sabe cómo se las gasta el régimen de los ayatolás, especialmente con las mujeres, con las minorías étnicas y con las personas LGBTi, contra las que aplica una discriminación y violencia sistémica. Implacable.
Así que, desde la bancada popular, ponen deberes al Gobierno de España, reclamándole que priorice, en política exterior, la defensa de la libertad religiosa, amén de la «creación de mecanismos internacionales para investigar, juzgar y sancionar a los responsables de las masacres a las comunidades cristianas ante una realidad cruel que no cesa». Tal cual.
No hubiera estado de más esta misma contundencia y claridad de ideas para con Gaza, donde la barbarie contra niños y civiles no remite desde hace dos años. Se da la circunstancia de que, apenas un día antes, el pleno de las Corts había sacado adelante otra PNL, presentada, esta vez, por Vox, con medidas urgentes para hacer frente a las «consecuencias negativas del aumento de la inmigración masiva» en la Comunitat Valenciana.
Un texto que contenía las tesis más duras de los de Santiago Abascal, suscrito, fil per randa, por el PPCV de Juanfran Pérez Llorca, y en el que se liga el fenómeno migratorio con la delincuencia. Promueve, además, la ubicación de los centros de menores extranjeros no acompañados en las afueras de los centros urbanos. Un apartheid en toda regla, según la ministra Elma Saiz.
Mi padre, un hombre de campo que, hasta que se jubiló, compartió largas jornadas en el cultivo de lechugas y cogollos con trabajadores procedentes de Argelia y Marruecos, nunca ha entendido la fijación de la ultraderecha con quienes dejan atrás sus países de origen en pos de un futuro mejor. Yo, como mi progenitor, tampoco. Una obsesión hasta ridícula, si no fuera tan enfermiza, tan inhumana.
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