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Socialdemocracia

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02.02.2026

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Archivo. / Carlos Luján - Europa Press

No son tiempos fáciles para ningún Gobierno. Es la idea misma de gobernabilidad la que se tambalea. Las razones son complejas. Por ejemplo: la fragmentación social, la crisis de expectativas o el afán de castigar al oponente, rompen el Parlamento y, a la vez, favorecen la polarización. Por ejemplo: el clima cultural que nos envuelve incita a muchos políticos al narcisismo, a hacer el payaso, a herir sentimientos de la ciudadanía con tal de llamar la atención y ganar unos centímetros en las redes; mientras, buena parte de la población ha renunciado a informarse de manera razonable, segura, con la esperanza de que no le mientan. Por ejemplo: despeñados por la senda del sentimentalismo, los partidos renuncian a la argumentación y los ciudadanos reclaman más carcajadas o más lágrimas; esos mismos políticos se proclamarán reyes de la valentía que, como en comics sin sustancia, se erige en valor supremo, por encima de la prudencia o la responsabilidad: seguramente serán aplaudidos por ello, porque a tal señor, tales vasallos; pocos tendrán el valor auténtico de desafiar el mandato de las redes, las palmas de los palmeros. Basten estos ejemplos que se inscriben en la constante petición de que los políticos sean ejemplares, como héroes a las puertas de Troya o santos camino del martirio. Son alianzas invisibles, inconscientes casi siempre, entre los denostados políticos y el buen pueblo: hay partes considerables del electorado que insulta a los políticos porque hacen lo que ellos desean. Mucho de eso está sucediendo en España.

De las muchas críticas que se le hacen a Pedro Sánchez, la que me parece más hermosa es aquella que le acusa de actuar en numerosos casos por su afán de seguir gobernando. Sin duda tienen razón los que tal cosa dicen. Aunque es imposible demostrarlo. Pero, ¿podrían citarme algún Presidente que no se comportara así? Avive el seso y despierte y compare con los anteriores. ¿No resulta una bonita nómina en la que hubo aciertos, entrega, pero también prepotencia, engaño y corrupciones? Quizá........

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