Los creadores de certezas
Fake news (1) / L-EMV
Las redes sociales han convertido la notoriedad en una mercancía de circulación rápida. En Facebook, X, Instagram, TikTok, YouTube y tantas otras plataformas, personas hasta entonces desconocidas han logrado reunir audiencias inmensas a partir de opiniones, consejos, gestos, ocurrencias o simples formas de presencia. Al principio pareció un fenómeno espontáneo, casi democrático: cualquiera podía hablar y ser escuchado. Pero pronto se advirtió que aquella visibilidad tenía precio, mercado y utilidad. Las marcas descubrieron en esos nuevos personajes un canal directo hacia millones de consumidores, sobre todo jóvenes, y los llamados influencers pasaron a ocupar un lugar central en la maquinaria publicitaria contemporánea.
Durante años, esa industria creció con una velocidad propia de la época: sin pausa, sin demasiadas preguntas y con una fe casi ciega en el poder de la pantalla. Muchos de sus protagonistas acumularon ingresos considerables y algunos eligieron incluso instalarse en Andorra para reducir sus obligaciones fiscales, como si el éxito digital permitiera también vivir al margen de ciertos compromisos colectivos. Sin embargo, toda moda lleva dentro la semilla de su desgaste. Hoy empiezan a percibirse señales de cansancio: seguidores que se alejan, audiencias que desconfían, discursos que pierden fuerza. Lo que........
