No hay alternativa
'¡Mestalla, despierta, esto es una mierda!', gritos de la afición desde fuera de Mestalla contra Lim y Gourlay
No hay alternativa. La solución para el Valencia CF pasa por un frente común. Una unión de la sociedad (más que del aficionado), de la política, de la economía, de la cultura. Una mezcolanza identitaria que entienda que la salvación, no ya del equipo sino del club, pasa ineludiblemente por interiorizar que esto va de símbolos de los valencianos y valencianas. De lo que somos, de la identidad, de lo que nos define.
Eso es imposible que se entienda desde la lejanía desde donde hoy se gobierna el club pero es ineludible para insuflar a la ecuación lo necesario para revertirla: la fuerza que aporta el sentimiento de pertenencia y el amor a un símbolo que se hereda. Porque el Valencia CF es una expresión más del amor familiar. Quien escribe esto, yo, importa poco en la afirmación pero me parece sintomático aceptar que no ha recibido esa herencia che en casa pero habla como valenciano, como miembro de este rincón del mundo que bien merece un respeto a su idiosincrasia, a su manera de ver el mundo, a su herencia histórica y a su visión compartida de lo que queremos que sea el futuro.
En ese futuro está el Valencia CF, está el recuerdo de Mestalla en el Nou Mestalla y la memoria del conocimiento futbolístico que fueron dejando Carrete, Puchades, Mundo, Waldo, Otero, Pasieguito o Mendieta. Por ese futuro deben luchar también los valencianos y valencianas del Levante, del Alzira, del Ontinyent, del Elche o del Villarreal.
Solo desde la voluntad de recordar se puede ser fiel a la herencia. Y ser fiel lleva aparejada una responsabilidad (y también un sufrimiento) que tal vez hoy no gobierna el club. El dinero sólo se puede confrontar desde la inteligencia, el esfuerzo y la paciencia. Pero ahora también reclama sentido identitario para sumar un potencial desconocido que ejerza como pegamento del pueblo valenciano.
Es el fútbol un desestabilizador político, es decir, la identidad futbolística se convierte en un elemento de discusión que los representantes públicos no siempre quieren afrontar para no crearse rivalidades “ficticias”. Los supuestos bloques ideológicos hablan de unas........
